viernes, 13 de noviembre de 2015

El hombre que tocó el corazón de Jesús

El hombre que tocó el corazón de Jesús no fue un aristócrata de aquel entonces, ni un encumbrado líder político, sino un hombre afectado por una terrible enfermedad. Y no fue su estado de enfermedad lo que hizo que el corazón del Señor se conmoviera, sino la actitud humilde que adoptó cuando vino al Señor. Cuatro cosas se destacan de este hombre:
1. SU CONDICIÓN: ERA LEPROSO.
Esto de por sí ya era una tragedia. A los leprosos los expulsaban del pueblo y los hacían habitar fuera de la ciudad. La Biblia se vale de lo caótica que era esta enfermedad para hablar de una peor: el pecado. El pecado, como la lepra, tiene las siguientes características:
A. Es de fácil propagación. Por eso era que al leproso se le sacaba fuera del pueblo; para evitar un mayor brote de esta enfermedad dado lo fácil de su propagación.
B. Casi siempre comienza de forma casi imperceptible. Cuando la persona quiere darse cuenta, ya está afectada. Lo mismo ocurre con el pecado: nos damos cuenta de su gravedad por las consecuencias que nos toca afrontar.
2. SU DECISIÓN: VINO A JESÚS.
En lugar de seguir con su sufrimiento, optó por darse una oportunidad con el Señor. ¿Se la quiere dar usted también? Tome la misma decisión y venga a Cristo.
3. SU ACTITUD: SE HUMILLÓ.

Esto fue, en definitiva, lo que hizo que el corazón del Señor se conmoviera. Dios no pasa por alto un corazón quebrantado.
4. SU PETICIÓN:
“SI QUIERES PUEDES LIMPIARME”. Observe que no vino con exigencias ni con altanerías. Vino humillado y con una actitud que Dios no deja de percibir.
En conclusión:
Muchos dejan pasar la oportunidad de ver el poder de Dios en acción para bien de ellos, por su soberbia y testarudez. La arrogancia y la prepotencia roban bendiciones. Venga a Jesús y deje que su poder fluya en usted para salvación, sanidad, liberación y bendición.

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