jueves, 30 de octubre de 2014

¿Qué dice la Biblia acerca de la necromancia?

La necromancia se define como hacer aparecer los espíritus de los muertos para el propósito de mágicamente, revelar el futuro o influir en el curso de los acontecimientos. En la Biblia, la necromancia es también llamada "adivinación", "brujería" y "espiritismo" y está prohibida muchas veces como una abominación a Dios (Levítico 19:26Deuteronomio 18:10Gálatas 5:19-20Hechos 19:19). Algunos apuntan a 1° Samuel 28:3-25 como un ejemplo de los muertos en comunicación con los vivos. El susto que llevó la adivinadora al ver a Samuel en vez de un espíritu impostor, muestra que ni ella esperaba ver en verdad a Samuel. Dios milagrosamente, mandó a Samuel esta última vez para proclamarle a Saúl su juicio y fin. Es algo contra lo que el Señor habla muy fuertemente, y debe ser evitado tanto como cualquier mal. La razón de esto, por lo tanto, es doble.
En primer lugar, la necromancia involucra a los demonios y hace objetivo débil a quien lo practica, del ataque demoníaco. Satanás y sus demonios intentan destruirnos, no dejar impartir en nosotros la verdad o sabiduría. Se nos dice que nuestro "adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1ª Pedro 5:8). En segundo lugar, la necromancia no confía en el Señor para obtener información, el Señor que promete dar sabiduría libremente a todos los que se la pidan (Santiago 1:5). Es muy revelador, porque el Señor siempre quiere guiarnos a la verdad y la vida, pero los demonios siempre quieren llevarnos a mentiras y daños graves.
La idea de que los espíritus de los muertos pueden ser contactados para obtener información es falsa. Aquellos que intentan tal contacto, inevitablemente hacen contacto con espíritus demoníacos, no con los espíritus de sus muertos queridos. Aquellos que mueren van inmediatamente al cielo o al infierno,  el cielo si creyeron en Jesucristo como Salvador y el infierno si no lo hicieron. Pablo enseñaba en 2ª Corintios 5:8 la confianza de “estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor”. No hay contacto entre los muertos, y para los vivos, por lo tanto, buscar a los muertos es innecesario y muy peligroso.


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