Todos hemos vivido momentos como estos, y muchos no quisiéramos volverlos a vivir, pero tarde o temprano ocurrirán nuevamente, porque Dios quiere mostrarse en nuestra vida, como un Dios Poderoso para cambiar cualquier situación a nuestro favor.
Lo bueno de todo esto es que sabemos la respuesta, sabemos que debemos depositar nuestra confianza en el Señor, sabemos que debemos tranquilizarnos porque Dios tiene el control de todo, sabemos eso y mucho más, pero ¿por qué sabiendo esto, nos sentimos mal?
Sencillo, porque el humano es vulnerable y somos incrédulos por naturaleza. Por lo que en momentos como estos, es cuando debemos demostrar nuestra Fe, o sea, nuestra convicción y certeza. La FE puesta en práctica, da unos resultados excelentes; aunque es cierto que, humanamente somos sensibles a las circunstancias malas que nos suceden, también es bueno recordar que en Cristo TODO lo podemos y que, junto a Él, somos más que vencedores.
Sabiendo esto, quiero tener en cuenta algo muy importante:
No importa lo difícil que parezca la situación que estoy viviendo, no importa que todo mundo esté en mi contra, no importa que me sienta débil y vulnerable, no importa si los vientos son fuertes y la barca parece hundirse, porque si AMO A DIOS no tengo por qué preocuparme, pero si lo amo de verdad, con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.
Si en realidad amo a Dios, todo me ayudará para bien.
Dios tiene escrito un final feliz para mi vida.
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”
Romanos 8:28
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