jueves, 17 de abril de 2014

¿A quién intentas agradar hoy? - Reflexiones

Un joven estudió violín con un maestro de renombre mundial. Trabajó arduamente durante varios años para perfeccionar su talento y al fin llegó el día, en el que se le pidió que diera su primer recital importante en público, en la ciudad donde vivían ambos, él y su maestro.
Después de cada selección, que él presentaba con gran habilidad y pasión, el violinista parecía prudente ante los grandes aplausos que recibía, aun sabiendo que los de la audiencia eran sabios musicalmente, y no dados a aplaudir cualquier presentación que no fuera de una calidad relevante. El joven actuaba como si no escuchara el aprecio que era derramado sobre él.
Al término del último número, los aplausos fueron estruendosos y se escucharon numerosos "bravos".  No obstante, el talentoso joven violinista tenía sus ojos fijos en un solo lugar. Al fin, cuando un anciano, en la primera fila de un balcón del teatro, sonrió y asintió con su cabeza en señal de aprobación, el joven se calmó y brilló con alivio y gozo.
¡Su maestro había alabado su trabajo! Los aplausos de cientos de personas no significaron nada hasta que él ganó la aprobación del maestro.
¿A quién intentas agradar hoy?  Nunca podrás agradar a todos, pero sí a Aquél que es más importante, tu Padre Dios. Mantén tus ojos en Él y no fracasarás.
Perdonar quiere decir ceder tu derecho de castigar a otra persona.
Gálatas 1:10
¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios?

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