sábado, 3 de agosto de 2013

Por qué el pecado se puede asomar - Devocional

No hables de más, porque en las muchas palabras no falta el pecado.

Proverbios 10: 19 “En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente”
En más de una ocasión nos ha pasado, así que tú no puedes negar que en algún momento hayas hablado de más y el pecado se haya asomado.
Cuando alguien está hablando en contra de nosotros o nos está acusando de algo de lo que no hemos tenido culpa, no podemos negar que nos es difícil quedarnos callados.
Para unos más que para otros, les es mucho más difícil quedarse cayados. Yo padezco de este mal, a veces desearía atarme la lengua para no responder a alguna acusación, pero la vieja naturaleza carnal no me lo permite y además la mayoría de las veces tengo que defenderme.
El problema más serio no estriba en defenderse, porque bien debemos saber que nuestro Abogado es Dios y que Él nos defiende de mejor manera que nosotros mismos. El verdadero problema radica en hablar nosotros más de la cuenta, al exaltarnos o cuando las palabras suben de tono. Es ahí en donde el pecado desea aparecer, cuando ya no tenemos el control de nosotros mismos, sino que, dejados llevar por la emoción, comenzamos a decir palabras y después de haberlas dicho nos arrepentimos.
Otro momento en donde el hablar de más nos puede llevar al pecado, es cuando estamos hablando de otra persona a espaldas de ella, más aún cuando se le está criticando.


Realmente es difícil evitar hablar de más muchas veces, pero el hecho de cuidar lo que hablamos forma parte de edificar un carácter de siervo en nuestra vida. Sin lugar a dudas, la Palabra de Dios dice que de la abundancia del corazón habla la boca, lo que quiere decir que las palabras que salgan de tu boca, son las que están anidadas en tu corazón.
Lo mejor que podemos hacer para agradar a Dios es evaluar lo que estamos hablando, colocarlo en la presencia de Dios y ponernos a pensar que si Jesús estuviera en medio de esa charla, ¿hablaría de más? o ¿hablaría de esa manera? Es ahí donde tenemos que tratar de que en cada charla que tengamos hacer, que Jesús esté en medio de ella, y no hablar lo que no nos gustaría que Jesús escuchara.
No hablemos de más, porque en las muchas palabras no falta el pecado y el pecado nos lleva a la derrota espiritual, no demos a luz al pecado a través del hablar de más, cuando no hay necesidad de hacerlo.

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