domingo, 24 de marzo de 2013

Días de tormenta - Meditaciones, Reflexión

Marcos 4.37 “Pronto se desató  una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua” NTV

La naturaleza siempre nos muestra su lado más violento en situaciones en las que cambia de dirección, y descarga toda su furia en lugares que se encuentran cerca de los mares, lagos o ríos. En ello podemos apreciar que cuando el poder de la naturaleza despierta, no hay nadie que pueda contenerla, ya que en ella se manifiesta el poder de Dios. Bíblicamente, las olas se interpretan como un sinónimo de problemas en la vida de todo ser viviente, y la tormenta viene siendo, como un cúmulo de situaciones adversas, que sirven para probar la confianza y la fe en todo ser humano.
dias de tormentaEn cualquier momento de nuestras vidas se pueden presentar situaciones de agobio, en las que sentimos que nos ahogamos, tal como lo sintieron los discípulos del maestro, que vieron cómo las olas se levantaban enormemente, y llegó a pasar por sus mentes el temor y la angustia, así como la desesperación y la incertidumbre; en esos momentos, únicamente vemos la magnitud del problema y sentimos que nuestra barca está a punto de zozobrar, y nosotros juntamente con ella. Muchos desfallecen y dejan de luchar, bajan los brazos y se dan por vencidos; pero otros toman el reto y ven más allá del horizonte, redoblan sus esfuerzos, adquieren mayor confianza y se disponen a sacar el agua de su barca; no ven cuán enorme es el problema, no piensan en rendirse, no están dispuestos a perder lo que es suyo; por el contrario, luchan con todo su ser para conservar lo que les pertenece. 
Mi hermano/a, ¿alguna vez has visto lo que un marinero hace cuando se enfrenta a un mar embravecido, donde no hay nadie alrededor a quien pedir ayuda, donde únicamente está él y el resto de la tripulación, y enfrente se encuentra el gran desafío? ¡¡ Se llena de valor, no ve el tamaño del oleaje, aprieta la mandíbula, saca fuerzas de flaqueza y se dispone a vencer y llegar a la otra orilla!! Sí, por un momento pasa por su mente el temor, pero sin embargo, lo supera y el mismo le inspira para triunfar.
Muchos, incluyendo a Satanás, desearían ver que tu barca (tu vida) se hundiera (llegara a su fin), que tu caída fuera tan estrepitosa que no te pudieras levantar, que renunciaras a tus ideales o metas, que te dieras la vuelta y volvieras por tus pasos, que declarases "no vale la pena seguir, renuncio". Pues es en ese preciso instante, donde tienes que demostrarte y demostrarle a todos estos de qué fuiste hecho, para qué naciste, y por qué estás aquí. Un guerrero, incluso lastimado en su humanidad, se levanta y lucha hasta el final, porque el final para él aún no ha llegado, y ese guerrero eres TÚ.
Fuiste hecho de una manera especial; el que te formó te dotó de un temperamento a prueba de todo, no te hizo como los muñecos que están rellenos de borra. ¡¡No!! Te dotó de un espíritu (de valor), para que te levantes con fuerza en los momentos más aciagos de tu vida; de un alma (emociones) para que llores, pero no de debilidad, sino para que esas lágrimas derramadas sirvan para limpiar tu vista y puedas observar, más claramente, que estás cerca de lograr lo que parecía imposible; y de un cuerpo (sensibilidad) para que sientas, para que vibres y vivas en carne propia esta prueba y te goces en tu triunfo.
La vida está llena de retos, de pruebas, de obstáculos, de tropiezos, de caídas, de sufrimientos, de lágrimas, de dolor y de impotencia. Ahora bien: ¿dónde está lo excelente de esto? En que esto fue hecho para gente valiente, esforzada, triunfadora, guerrera, luchadora, que no se amedrenta ante las adversidades, que no ve lo imposible de las cosas, que no es negativa, que tiene hambre y sed de triunfo, que busca alcanzar la meta, gente con aspiraciones y de una visión amplia. Y tú, amigo, posees todo esto (aunque no lo creas), porque fuiste creado para lograr cosas grandes, para alcanzar lo que parece imposible, para conquistar territorios; en fin, para vencer.
Nada en la vida es imposible de lograr, todo consiste en que te lo propongas, que creas que lo puedes obtener.
Si algo aún está inconcluso en tu vida o bien está terminándose, redobla esfuerzos, cíñete los lomos y, como buen soldado, ve en busca de la victoria, porque más poderoso es el que está contigo, que el que está contra ti.
REFLEXIÓN

UN VENCEDOR TIENE LA MIRADA PUESTA AL FRENTE Y NO VUELVE HACIA ATRÁS.

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