El apóstol Pablo decía: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta”
¿Cómo podemos olvidar lo que quedó atrás?
“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.
¿Recuerdas la historia de Jabes? Ese hombre que oró a Dios y le dijo:
“¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”
Jabes dijo: Dios dame todas las cosas buenas, ensancha mi territorio, rompe mi frontera, pero también dijo: “Si tu mano estuviera conmigo”; Señor, yo quiero que tú me acompañes, quiero tu Presencia, quiero andar en el Espíritu. No quiero ir a la iglesia sólo los domingos para recibir mi milagro, irme a mi casa y volver el otro año para pedirte algo. NO, "quiero que tu mano esté conmigo cada día”.
Hay gente que no sale de su situación limitante porque es gente que le ha pedido bendición, le ha pedido ensanchar el territorio, pero no le ha dicho: “Señor, quiero que camines conmigo cada día de mi vida”. Cuando camines cada día con el Señor, tu futuro será de gloria en gloria y de poder en poder.
En el valle de sombra de muerte, ¡Dios les restregará en la cara a tus angustiadores todo lo que él te dará! (Salmo 23)
El valle: representa las deudas, el dolor, la enfermedad, los problemas etc. pero por allí sólo vas a pasar, no te quedarás en el valle.
Jesús ungirá tu cabeza con perfume, en medio del valle te va a mandar a la mejor fiesta de la celebración y bien perfumado.
David escribió este salmo en un lugar desértico llamado Mahanaim cuando su hijo Absalón le estaba persiguiendo. Miles de años atrás, Jacob había estado allí (cuando se iba a encontrar con su hermano Esaú, con quien había tenido serios problemas), y le habían salido al encuentro ángeles de Dios; y cuando Jacob les vio dijo: “Campamento de Dios es este”; y llamó a aquel lugar Mahanaim.
Estos hechos simbolizan que en medio de los malos momentos tendremos un campamento celestial que nos rodeará.
Dios puso muchos sueños en tu espíritu y cuando estés pasando por dificultades, al recordarlos, servirán para alentarte, motivarte y serán el apoyo necesario para superar la circunstancias difíciles que atravieses.
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