domingo, 15 de abril de 2012

Hoy… mi arrepentimiento va tomado de la mano con cambio


Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia. — Isaías 61:10.
Esta es la razón por la cual el arrepentimiento es tan útil en nuestro caminar con el Señor, y por la que el enemigo de tu corazón quiere desanimarte para que no te arrepientas. El arrepentimiento y el cambio van de la mano; entre más nos arrepintamos de actitudes y comportamientos malos, más cambiarán.
El proceso no siempre es instantáneo. En otras palabras, la auto-lástima o la codicia que reconozcas y por las que te arrepientas hoy, pueden presentarse también mañana, y al siguiente día y al siguiente. Cuando continúas arrepintiéndote, vez tras vez, se puede sentir casi como hipocresía: — “Continúo cometiendo exactamente el mismo pecado por el que me arrepentí ayer (o hace unos momentos)”.
Sintiendo culpabilidad por tu pecado y por tu hipocresía estarás tentado a dejar de arrepentirte; por lo menos entonces sólo tendrás que sentirte culpable por tu pecado. Aquí es cuando debemos dejarnos motivar por Jesús para seguir arrepintiéndonos, poniendo nuestra confianza en lo que Dios puede hacer por nosotros, no en lo que podemos lograr por nosotros mismos.
El evangelio es un mensaje increíblemente simple: En cualquier momento y cada vez que te des cuenta de que estás haciendo algo mal y lo confieses al Señor, Él te perdona. Absolutamente.  Sin cuestionamientos o dudas.
Aunque Él te dice “no peques más”, no insiste en que le asegures que nunca más harás esa maldad. De hecho, puesto que conoce tu futuro, sabe que cometerás el pecado otra vez, tal y como Jesús le dijo a Pedro que lo haría, aun cuando tu sinceridad honesta quiere afirmar que siempre permanecerás fiel y dedicado . Jesús perdonó a Pedro y Él nos perdona. Absolutamente. Sin cuestionamientos o dudas.
Jesús nos dijo que perdonáramos a nuestros semejantes por cualquiera y por todas las ofensas que cometan en nuestra contra, no sólo una vez o dos, sino una y otra vez.  Si Él lo dijo es porque está dispuesto a hacerlo con nosotros también. Eso no significa que voy a vivir licenciosamente, sino al contrario su misericordia me transforma.
Hoy entiendo que arrepentimiento va tomado de la mano con cambio y el cambio me lo quiere dar el Señor.
Señor gracias porque eres Tú el que cambias mi vida. A ti llego humillado y arrepentido. Amén.

¿Te puedes imaginar un mundo sin Dios?-Reflexiones con Video


¿Puedes imaginar un mundo sin luz ni color, sin amor, sin perdón.
sin pasión, sin corazón, Un mundo sin Dios?
¿Qué sería de tí, sin Él?
Imagina un mundo sin amor
Imagina un mundo sin perdón
Imagina un mundo sin luz ni color
Imagina un mundo sin pasión
Imagina un mundo sin corazón
Imagina un mundo sin Dios
Porque es el Gran Yo Soy
Es el dios de tu salvación
Quien te puede romper y hacer otra vez
Solo El es tu respirar
Es La Huella en tu caminar
Imagina, ¿qué sería de ti sin El?
Imagina un mundo sin valor
Imagina un mundo sin emoción
Imagina un mundo sin paz ni perdón
Imagina un mundo sin canción
Imagina un mundo sin dolor
Imagina un mundo sin Dios
Solo El es tu respirar
Es La Huella en tu caminar
Imagina, ¿qué sería de ti sin El?
Solo El es tu respirar
Es La Huella en tu caminar
Imagina, ¿qué seria de ti sin El?

Cruz-Reflexiones


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Un joven, que no sabía que hacer con tantos problemas, oraba en su cama, y así cayó en un profundo sueño.
En sus sueños él ve a Dios, y le dice: “Señor, no puedo seguir, mi cruz es demasiado pesada”.
El Señor, lo lleva ante un ángel, el cual le muestra una opción y le dice:
“Joven, si no puedes llevar el peso de tu cruz, puedes guardarla dentro de esa habitación que ves ahí. Después, escoge de entre todas las demás cruces que ahí se encuentran, la cruz que tu quieras”.
El joven suspiró aliviado.
-”Gracias”, dijo, e hizo como le indicó el ángel. Entró a la habitación y entregó allí su cruz y continuó su recorrido a través de toda esa enorme habitación buscando una cruz que le viniera más cómoda de llevar. Vio muchas cruces, algunas tan grandes que no les podía ver la parte de arriba, pero siguió su búsqueda por la habitación que pareciera no tener fin, probó toda clase de cruces que ahí se encontraban.
Algunas fueron muy pesadas, otras tan pequeñas que le parecían muy fáciles de sobrellevar, y él no quería decepcionar al Señor, así que siguió caminando hasta que vio una cruz apoyada en un extremo de la habitación, al probarla sintió que le quedaba muy bien, no era ligera y sin embargo no pesaba demasiado, así que decidió tomarla con un poco de esfuerzo…se la acomodó a su espalda y buscó al ángel.
“Angel”, susurró, “quisiera ésta”.
El ángel empezó a exclamar algunas palabras, pero el Señor se dirijió al joven diciéndole:
-”Hijo mío, no existe mejor elección, felicidades”. -El joven se retiró lleno de alegría.
El ángel le dijo a Dios:
“Pero Señor, el joven se lleva la misma cruz con la que llegó aquí.”
Cualquiera que sea tu cruz, cualquiera que sea tu dolor, siempre brillará el sol después de una tormenta.
Cuando los problemas de la vida nos parecen abrumadores, Debemos, estar gozozos y agradecídos porque sabemos que el Señor no nos va a dar más carga que la que podamos llevar, y aún, con nuestras cargas, sus brazos estarán alrededor de nuestra vida para ayudarnos a llevarla.
Mateo 11:28-30
Jesus dijo:
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.

La gente que me gusta-Reflexiones


Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.  Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar. –Mario Benedetti
Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser. –Gabriel José García Márquez
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo.  Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias.  Cada mañana es una buena noticia.  Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde. –Facundo Cabral
Señor, Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.  Si me das fortuna, no me quites la razón.  Si me das éxito, no me quites la humildad.  Si me das humildad, no me quites la dignidad.  Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.  Enséñame a querer a la gente como a ti mismo y a no juzgarme como a los demás.  No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.  Más bien, recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. –Mahatma Gandhi
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…  Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos. –Charles Chaplin
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.  No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente.  Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán.  Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos. –Pablo Neruda
Quien conoce a los hombres es inteligente.  Quien se conoce a si mismo es iluminado.  Quien vence a los otros posee fuerza.  Quien se vence a si mismo es aún más fuerte.  Quien se conforma con lo que tiene es rico.  Quien obra con vigor posee voluntad.  Quien se mantiene donde encontró su hogar, perdura largamente.  Morir y no perecer, es la verdadera longevidad. –Lao Tse
Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.  El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia. –Paulo Coelho
Admitamos que hayas resuelto el enigma de la Creación.  Pero ¿cuál es tu destino?  Admitamos que hayas despojado de todas sus vestiduras a la Verdad.  Pero ¿cuál es tu destino?  Admitamos que hayas vivido cien años felices y que te esperen cien más.  Pero ¿cuál es tu destino? –Omar Khayyam
Si en verdad queremos amar, tenemos que aprender a perdonar. –Madre Teresa de Calcuta
Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas.  Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.  Quien no ha tenido tribulaciones que soportar, es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.  Aprueba a los buenos, tolera a los malos y ámalos a todos.  Cuando oramos hablamos con Dios, pero cuando leemos su palabra es Dios quien habla con nosotros. –San Agustín
¿Quieres ser feliz por un instante?  ¡Véngate!  ¿Quieres ser feliz para siempre?  ¡Perdona! –Tertuliano
Enviado por Sara de Montemayor
La colección de opiniones sobre la gente que agrada a los demás es sumamente interesante porque nos permite enfocar en lo que los demás realmente valoran como importante.  Es interesante que ninguno de los pensadores citados hizo referencia alguna al número, magnitud y alcance de los logros de una persona como elemento fundamental que llevase a ganarse el favor de los demás.  Interesante, ¿verdad?  Y como quiera que Dios nos creó para habitar en familia, bien haríamos en poner atención al clamor del corazón de la humanidad que, a pesar de hallarse sumida en un frenesí por alcanzar el éxito, sabe reconocer lo primordial de los valores básicos.  Sepamos aprender y poner en práctica estos principios.  Adelante y que Dios les continúe bendiciendo.
<Raúl Irigoyen.

sábado, 14 de abril de 2012

Ley universal de la siembra y la cosecha- Crecimiento Personal


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Saber dar, saber sembrar, es algo que traerá frutos constantes en tu vida, en todas las áreas.
Esta ley es asombrosa porque funciona en todos los ámbitos de la vida, ya sean cosas espirituales, emocionales, sociales, familiares, laborales, etc. Dios estableció que todo lo que el hombre siembra, eso mismo cosechará. Nadie puede cosechar lo que no sembró.
Si una maestra de escuela se comportó con su clase de forma dura, incomprensible, exigente, malhumorada e injusta ¿como puede pretender que sus alumnos la quieran y la recuerden bien?, muchas veces queremos cosechar donde no sembramos nada o lo que sembramos fue muy escaso o errado. Tener en cuenta esta ley en nuestra vida nos hará sabios, a veces no nos damos cuenta que estamos sembrando, ya sean cosas buenas o malas, pero debemos estar concientes que en todo momento estamos sembrando. Las relaciones familiares son un ejemplo claro de siembra y cosecha, por ejemplo de padres a hijos o esposos a esposas.
Si con nuestros hijos somos críticos, exigentes y perfeccionistas produciremos una relación tensa, aunque el amor puede permanecer inalterable la relación se desgasta, y hace que los hijos quieran huir de sus padres, es mejor sembrar comprensión, perdón, tolerancia sabiendo corregir sólo cuando sea necesario. A veces los hombres quieren cosechar en sus mujeres lo que no sembraron, le son indiferentes, no las escuchan, no le dedican tiempo, pero pretenden que ellas estén siempre preparadas, listas y sonrientes para atender todas sus necesidades.
Si no estás recibiendo cosas buenas, es mejor que pienses todo lo que has sembrado. ¿Qué pasaría si tienes un amigo que en distintas ocasiones te regala cosas valiosas y siempre se acuerda de vos? Seguramente con ese amigo no podrás ser tan desagradecido y olvidarte de regalarle algo, y mejor que no sea una baratija. Todo es siembra y cosecha. Mejor es dar que recibir.
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” Hechos 20:35
Dar es una llave poderosa.
Saber dar, saber sembrar, es algo que traerá frutos constantes en tu vida, en todas las áreas. Un empleado que por años trabajó fielmente para su empresa, siendo responsable y leal, tarde o temprano será reconocido y ascendido. En el ámbito de los negocios he descubierto que las mejores empresas son las que dan siempre un extra a sus clientes, el mejor servicio, cordialidad, calidad y más de lo que esperan, esto hace, como consecuencia, que esa empresa prospere porque no se dedica a estafar o mentir, sino a dar lo mejor; y todo eso vuelve. Alguien que no podía prosperar me dijo penosamente: “Tendría que estar cosechando, pero no sembré nada en años anteriores y no tengo nada que cosechar”. Cuando en todo lo que emprendas dediques tiempo, empeño y cuides detalladamente de tu emprendimiento, seguramente tendrás una buena cosecha al poco tiempo. Personas que por años no han trabajado, no se han esforzado ni dedicado a nada con empeño, después no entienden por qué no hay nada que cosechar.
Romper el egoísmo
El egoísta piensa que si da, pierde, pero es al revés, si da, gana. El egoísta entiende que tiene que retener y guardar todo, pero al dar siempre nos llevaremos el corazón lleno de alegría. Hay cosas que no tienen precio. Si te dedicaste a ayudar cuando otros lo necesitaron, seguramente estarán allí para ayudarte. No podemos ser indiferentes a quienes sembraron en nosotros.
Ayudar cuando alguien lo necesita es servir a Dios.
“Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. Proverbios 19:17 (NVI)
“Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado”. Isaías 32:8
Cuando nos vaciamos estamos listos para ser llenos de nuevo. Si retenemos todo corremos el riesgo de que las cosas se pudran y se pierdan. Dar es abrir la puerta a un fluir, toda agua estancada corre riesgo de pudrirse, pero las aguas que fluyen, que reciben y dan entre ríos y el mar siempre mantienen vida.
Una advertencia
“Muchos buscan el favor del generoso, Y cada uno es amigo del hombre que da”. Proverbios 19:6
Ser generoso puede acarrear un riesgo que es atraer a los abusadores y vividores. Dar no significa dejarse aprovechar por los oportunistas, si das, da con sabiduría. Dios te guiará a dar siempre en el momento y lugar preciso. Quienes quieren abusar dando lástima para sacarte algo, están produciendo que nadie les quiera dar. Porque uno recibe por caer en gracia con las personas, uno recibe porque Dios te da esa gracia, pero no se recibe por manipular con lástima.
Dios recompensa la siembra.
“La dádiva del hombre le ensancha el camino Y le lleva delante de los grandes”. Proverbios 18:16
Siembra, siembra y siembra, los hombres te recompensaran y Dios nunca te fallará. Aprende a sembrar de todo, un abrazo, escuchar, ofrecer tu tiempo, una palabra de ánimo, un regalo especial, una llamada para saludar a alguien, tus conocimientos, tu dinero, tu ayuda, etc. Debe ser nuestro estilo de vida, si damos a Dios que no lo vemos y creemos en fe, también daremos a los hombres. Dar a Dios te exaltará, dar para que su obra te llene de paz, salud y prosperidad.
“Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto”. Prov. 3:9-10.
En el reino de Dios hay registros minuciosos y ordenados de todos nuestros buenos actos. Si serviste a Dios con alegría y dedicación por años, tu recompensa vendrá sin duda.

Hoy… El Señor produce en mí una conversión misericordiosa+vídeo


De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. — 2 Corintios 5:17
El arrepentimiento esencialmente es un proceso de conversión que intercambia una realidad por otra y convierte una cosa en otra. Cuando viajas a un país lejano, tu primera actividad en el orden del día, después de haber recogido tu equipaje del carrusel, es convertir tu dinero a la moneda de la nación en la que estás. En caso contrario, tu dinero no vale, no es aceptado.
El proceso de intercambio es bastante simple: pon en el mostrador tanto dinero como quieras convertir a la otra moneda y el cajero te lo repondrá con francos suizos, coronas suecas y así por el estilo. No queda convertida ninguna cantidad de dinero que dejes en tu cartera.
Dios no dice: “¡Cambia! y después te puedes arrepentir legítimamente.” No. Él dice: “Arrepiéntete. Después podrás cambiar.” Los caminos y los pensamientos de Dios no son como los nuestros; nuestros mundos operan bajo dos gobiernos y economías completamente ajenos. El dinero terrenal no nos llevará a ninguna parte en el reino de Dios. Mediante el arrepentimiento, tomamos la moneda (vieja) del mundo: malos pensamientos, sentimientos, deseos y acciones; y los intercambiamos por la moneda del reino, de la misma manera que convertimos dólares a florines holandeses. 
El arrepentimiento convierte nuestro pecado; intercambia nuestras obras injustas por la justicia que se encuentra en la “más que abundante” provisión de Jesús. El Señor está maravillosamente dispuesto a realizar ese intercambio. Espera con entusiasmo que le llevemos un mal pensamiento para que podamos observar cómo lo convierte en un pensamiento correcto (el Suyo).
Sin conversión, un intercambio de una moneda a otra, nuestros pensamientos y caminos no podrán concordar con los Suyos. Nuestras iniquidades son como trapos de inmundicia, pero el Señor en Su amor clemente intercambia nuestros trapos por vestidos como de novia adornada con  sus joyas.
El quita nuestros pecados y nos viste con “ropas de gala.”  Por supuesto, la conversión suprema y eterna de nuestra vida sucede cuando aceptamos la expiación del sacrificio de Jesús por nuestros pecados. No es que los pecados por los que no nos hemos arrepentido obstruyan Su perdón y permanezcan como un borrón en nuestros registros.
Es importante ver el paralelo entre el arrepentimiento continuo en tu vida diaria y la conversión de una-vez-por- todas que experimentaste la primera vez que Jesús vino a tu vida. Esa conversión eterna te transformó en una persona nueva, completamente libre del poder y las consecuencias del pecado.  Mientras tanto el arrepentimiento contínuo acelera el proceso del cambio aquí en la tierra. El arrepentimiento es como un comienzo prometedor sobre el gran cambio que te ocurrirá cuando tu vida terrenal se acabe.
Hoy, sé que el Señor producirá en MI una Conversión Misericordiosa.
Señor, gracias por salvarme, rescatarme, redimirme y limpiarme. Me humillo ante ti y espero completamente en tu amor y misericordia. Amén.

Mejores amigos- Crecimiento Personal-Dos Mejores Amigos


Mejores Amigos
Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por un sendero. Al pasar cerca de un árbol gigantesco, cayó un rayo, y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había dejado este mundo, y siguió caminando con sus dos animales (a veces a los muertos les lleva un tiempo ser conscientes de su nueva condición)
La caminata se hacía muy larga, colina arriba, el sol era de justicia, y todos terminaron sudados y sedientos. Necesitaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron una puerta magnífica, toda de mármol, que conducía a una plaza adoquinada con bloques de oro, en cuyo centro había una fuente de donde manaba un agua cristalina.
El caminante se dirigió al hombre que guardaba la entrada: – Buenos días. ¿Qué lugar es éste, tan bonito? – Esto es el cielo. – Pues qué bien que hemos llegado al cielo, porque nos estamos muriendo de sed. – Usted puede entrar y beber toda el agua que quiera. – Mi caballo y mi perro también tienen sed. – Lo siento mucho, pero aquí no se permite la entrada de animales.
Al hombre aquello le disgustó mucho, porque su sed era grande, pero no estaba dispuesto a beber él solo; dio las gracias y siguió adelante. Tras mucho caminar, ya exhaustos, llegaron a una finca que tenía por entrada una vieja portezuela que conducía a un camino de tierra, bordeado por árboles en sus dos orillas. A la sombra de uno de los árboles, había un hombre tumbado, con la cabeza cubierta con un sombrero, posiblemente durmiendo.
-Buenos días – dijo el caminante.-Tenemos mucha sed, mi perro, mi caballo y yo.
-Hay una fuente en aquellas piedras – dijo el hombre señalando el lugar -. Pueden beber cuanto les plazca.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y mataron su sed. A continuación, regresó para dar las gracias.
-A propósito, ¿cómo se llama este lugar?
-Cielo.
-¿Cielo? ¡Pero si el guarda de la puerta de mármol dijo que el cielo era allá!
-Eso no es el cielo, es el infierno. El caminante se quedó perplejo.
-¡Pero ustedes deberían evitar eso! ¡Esa falsa información debe causar grandes trastornos!
El hombre sonrió: -De ninguna manera. En realidad, ellos nos hacen un gran favor. Porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a los mejores amigos…

Queda poco por decir al leer este extracto del libro de Paulo Coelho, muchos se vanaglorian de ser mejores amigos, pero cuando llega el momento de prueba o dificultad, abandonan ese puesto por sus propios beneficios.
Que hoy y siempre podamos estar, ahí, para ese amigo o amiga especial, que el título no nos quede grande, sino que sepamos llevarlo en las buenas como en las malas y ser de verdad un Mejor Amigo cada día.


Paulo Coelho 

Proverbios 17:17
En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.

Dos mejores amigos
Hubo una vez dos mejores amigos. Ellos eran inseparables, eran una sola alma. Por alguna razón sus caminos tomaron dos rumbos distintos y se separaron.
Y ESTO SE INICIÓ ASÍ:
Yo nunca volví a saber de mi amigo hasta el día de ayer, después de 10 años, que caminando por la calle me encontré a su madre. La saludé y le pregunté por mi amigo. En ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas y  me miró a los ojos diciendo: murió ayer… No supe qué decir, ella me seguía mirando y pregunté cómo había muerto.
Ella me invitó a su casa, al llegar allí me ofreció sentarme en la sala vieja donde pasé gran parte de mi vida, siempre jugábamos ahí mi amigo y  yo. Me senté y ella comenzó a contarme la triste historia. Hace 2 años le diagnosticaron una rara enfermedad, y su cura era recibir cada mes una transfusión de sangre durante 3 meses, pero ¿recuerdas que su sangre era muy rara?, sí, lo sé, igual que la tuya…
Estuvimos buscando donadores y al fin encontramos a un señor vagabundo.
Tu amigo, como te acordarás, era muy testarudo, no quiso recibir la sangre del vagabundo. Él decía que de la única persona que recibiría sangre sería de ti, pero no quiso que te buscáramos. Él decía todas las noches: no lo busquen, estoy seguro que mañana si vendrá…
Así pasaron los meses, y todas las noches se sentaba en esa misma silla donde estás tú sentado y rezaba para que te acordaras de él y vinieras a la mañana siguiente. Así acabó su vida y en la última noche de su vida, estaba muy mal, y sonriendo me dijo: madre mía, yo sé que pronto mi amigo vendrá, pregúntale por qué tardó tanto y dale esa nota que está en mi cajón.
La señora se levantó, regresó y me entregó la nota que decía:
Amigo mío, sabía que vendrías, tardaste un poco pero no importa; lo importante es que viniste. Ahora te estoy esperando en otro sitio y espero que tardes en llegar, pero mientras tanto quiero decirte que todas las noches oré por ti y desde el cielo te estaré cuidando, mi querido mejor amigo.
¡Ah, por cierto, ¿te acuerdas por qué nos distanciamos?. Sí, fue porque no te quise prestar mi pelota nueva, jaja, qué tiempos… éramos insoportables, bueno pues quiero decirte que te la regalo y espero que te guste mucho. Te quiere mucho: tu amigo por siempre.
‘No dejes que tu orgullo pueda más que tú corazón…
La amistad es como el mar, se ve el principio pero no el final‘