miércoles, 7 de marzo de 2012

Una oración de Gracias


Hoy estoy genuinamente agradecido por tantas cosas; he sido bendecido de tantas maneras.
Estoy agradecido por el maravilloso país en el que vivo y por sus muchos héroes.
Estoy agradecido por mi maravillosa familia y amistades. Ellos son mi más grande bendición.
Estoy agradecido por las criaturas que han sido puestas sobre la Tierra para todos nosotros; ellas nos enseñan tanto: amor incondicional, lealtad y comprensión.
Ruego que todos los que sufren alguna enfermedad tengan un día libre de dolor.
Estoy agradecido por todos aquellos que tienen mesas llenas de comida y a alguien con quien compartirla; y por aquellos que no tienen ni familia ni comida, Señor, te pido que los consueles.
Estoy agradecido por el tiempo que tuve con mis seres queridos que han partido para estar contigo; siempre serán amados y profundamente extrañados.
Estoy agradecido por haberme permitido tener amor y comprensión en mi corazón.
Son estas muchas bendiciones las que hacen mi humilde vida feliz y realizada.
Amén
Nunca olvidemos todas las bendiciones que rodean nuestra vida, No malgastes tu tiempo viendo lo malo solamente cuando hay tanto bueno por que agradecer.
“Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado. Levitico 7:13.
Postrándose rostro en tierra, Joab le hizo una reverencia al rey y le dio las gracias, añadiendo: Hoy sé que cuento con el favor de mi señor y rey, pues usted ha accedido a mi petición. 2 Samuel 14:23

El mendigo musical


Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.
Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín.
Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.
El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.
Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical.
Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana.
La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.
Le solicitó el violín. Y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo.
Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas.
Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron
a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.
Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto.
La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.
El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: “¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi
violín!!”. Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.
La vida nos da a todos “un violín”. Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar “ese violín” como nos plazca.
Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como
una formidable responsabilidad.
Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto.
Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.
Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: “hay se va…”, Que piensa en términos de “me vale…”, y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.
Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.
La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra.
Tú y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.
Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían.
La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín que es la vida. Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.
La verdad es que Dios nos concedió “libre albedrío”. Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella algo mediocre. Esa es tu decisión personal.
LO NEGATIVO: Negarnos a afinar bien nuestro violín de la vida. Y quejarnos de que la gente no disfrute la melodía que sacamos de él.
LO POSITIVO: Comprender que, nos guste o no, solamente prosperaremos si afinamos bien ese violín, y aprendemos a sacar de él las mejores melodías.
Colosenses 3:23
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
Colosenses 3:17
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,
dando gracias á Dios Padre por él.”

martes, 6 de marzo de 2012

El vuelo del halcón


Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a todo tipo de personas para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar.

Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.

Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de ese milagro". Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó:
- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?
                                                                                                       
Intimidado el campesino le dijo al rey:
- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.
- Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.

¿A que estás agarrado que te impide volar? ¿De qué no te puedes soltar?

Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos.
Convivimos con nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.
                                                           
Todo lo conocido, cotidiano y fácil...

Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.

Deja de aferrarte a tu propia rama y corre el riesgo de volar más alto y quizás en tu vida como en la mía, podamos descubrir que las palabras del gran apóstol Pablo hoy más que nunca están vigentes:

"Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman". (1ª Corintios 2:9)

Dios nos ha dado alas para volar alto, tan alto como las águilas y descubrir que sus pensamientos al igual que sus caminos, son mas altos que los nuestros.
Atrévete a volar...

Cuán grande eres Dios

El esplendor de un Rey
vestido en majestad
la Tierra alegre esta
la Tierra alegre esta
Cubierto esta de luz
venció la oscuridad
y tiembla a su voz
tiembla a su voz
Cuan Grande es Dios
cántale cuan grande es Dios
y todos lo verán cuan grande es Dios
Día a día Él está
y el tiempo está en Él
Principio y el fin
Principio y el fin
La trinidad en Dios
El Padre, Hijo, Espíritu
Cordero y el León
Cordero y el León
Cuan Grande es Dios
cántale cuan grande es Dios
y todos lo verán cuan grande es Dios
Y tu nombre sobre todo es
Tu eres digno de alabar
y mi ser dirá
Cuan Grande es Dios
Cuan Grande es Dios
cántale cuan grande es Dios
y todos lo verán cuan grande es Dios

El Señor será mi alegría


Oíd palabra del Señor, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan por causa de mi nombre, dijeron: El Señor sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos. Isaías 66:5.
Tal vez este versículo apenas pueda aplicarse a uno sólo de los muchos millares que lean este librito de promesas.
Empero el Señor fortalecerá con estas palabras a quien se halle en tal situación. Oremos, pues, por todos aquellos que injustamente han sido rechazados por quienes aman.
¡Que el Señor se les manifieste propicio para gozo suyo!
Este texto se dirige a personas verdaderamente piadosas que tiemblan ante la palabra del Señor. Fueron aborrecidos por sus hermanos y rechazados finalmente a causa de su fidelidad y santidad. Esto les pareció tan duro porque al obrar así con ellas se hizo en nombre de la religión y con el pretexto de glorificar a Dios. ¡Cuántas cosas se llevan a cabo en defensa de Satanás con el nombre de Dios!
El uso que se hace del nombre de Dios para aumentar el veneno de la antigua serpiente es una prueba de la astucia del diablo. La manifestación del Señor es la esperanza de sus perseguidos. Él se manifiesta como abogado y defensor de sus escogidos: y cuando así obra, se muestra evidente liberador de quienes temen a Dios, para verguenza de sus opresores.
¡Oh, Señor, cúmplase tu palabra en aquellos a quienes escarnecen los hombres!
Hoy sé que el Señor me defenderá una vez más y me mostrará su alegría y en ella viviré confiado.
Señor, Gracias, No hay enemigo que pueda hacerle frente a un hijo tuyo cuando este confía en ti. Yo hoy quiero confiar en ti y esperar en tu promesa. En el Nombre de Jesús, Amen.

La persona más sensible


Gálatas 4:19.

Toma mi vida en tus manos


En totalidad a ti, rindo alma y corazón
no tengo nada más que dar,
tómalo mi buen Señor.

Tómame en tus brazos Cristo,
toma mi vida en tus manos
y haz de mi lo que Tú quieras
tomame aquí estoy.
En totalidad a ti,
rindo alma y corazón,
no tengo nada mas que dar,
tómalo mi buen Señor.

Tómame en tus brazos cristo,
toma mi vida en tus manos,
y haz de mí lo que tu quieras,
tómame aquí estoy.

Tómame aqui estoy...

lunes, 5 de marzo de 2012

Caminaré en presencia del Señor


salmo 144

Golf divino

Vaya por delante que mi pretensión es siempre la de mostrar la grandeza de Dios, la tremenda generosidad de Jesús para con nosotros al dar su vida para el perdón de todos nuestros pecados, por darnos la gracia de la vida eterna, y  debemos glorificarle, alabarle y darle las gracias por ello. Aparte de esto, y no quiero que nadie se ofenda, mucho menos el Señor, pretendo entretener a la gente. Sólo eso. Perdón de antemano a todos.



Estaban Moisés, Jesús y un viejito jugando golf. Llegan a un hoyo muy difícil porque estaba un lago en el medio. Empieza Moisés y tira, la pelota viaja y cae exactamente en el lago y se hunde. Entonces Moisés camina hasta el lago y levanta el palo, hace que se abran las aguas del lago, baja hacia donde había quedado la bola y de un golpe la saca del fondo. Luego con otro tiro la mete en el hoyo. La gente le aplaude emocionada.
Después, tira Jesús. La pelota viaja otra vez y va caer en el lago, pero se detiene y queda suspendida sobre el agua. Entonces Jesús camina sobre las aguas y con un golpe preciso manda la pelota hasta el hoyo. La gente lo vitorea emocionada.
Por último, tira el viejito. La pelota va otra vez hacia el lago, y cae en él y se va hasta el fondo. De repente, sale del agua un pez con la pelota en la boca y en ese momento pasa un águila y lo pesca en pleno vuelo. El águila se aleja en el cielo con el pez en el pico y entonces una nube negra aparece y sale un rayo que cae sobre el ave y la mata. El ave suelta al pez, el pez suelta la pelota... y la pelota cae exactamente en el hoyo. Es la locura en el campo, la gente aplaude enloquecida. Todos felicitan al viejito.
Jesús se acerca al viejito y le dice: "¡Caray papá, se te fue la mano!
CHAO