lunes, 27 de agosto de 2012

Buscaré Ser Humilde

Y da gracia a los humildes. Santiago 4:6.
Los corazones humildes buscan la gracia y la alcanzan. Los corazones humildes se someten a su dulce influencia, y por eso se les concede con mayor largueza. Los corazones humildes habitan en los valles donde corren los arroyos de la gracia, y beben de sus aguas con abundancia. Los corazones humildes agradecen esta gracia y glorifican a Dios por ella.
Por eso, quedarle agradecido está en consonancia con la honra de Dios. Ven, querido lector, y acepta un lugar humilde. Hazte pequeño a tus propios ojos para que el Señor pueda hacer contigo grandes cosas. Tal vez digas: «Temo no ser bastante humilde». Este lenguaje puede ser el de la humildad. Algunos se envanecen de su humildad, lo cual es el peor de los orgullos. 
Somos menesterosos, inútiles, indignos, merecedores del infierno, y si no somos humildes, deberíamos serlo.
Humillémonos por haber pecado contra la humildad, y gozaremos del favor del Señor. La gracia es la que nos hace humildes, y esta humildad nos brinda ocasión para derramar mayor abundancia de gracia. Humillémonos para que seamos levantados.
Seamos pobres en espíritu para que el Señor nos enriquezca. Seamos humildes para que no tengamos que ser humillados, sino que, por el contrario, por la gracia de Dios seamos ensalzados.
Hoy por lo tanto entiendo que Dios espera de mí humildad para derramar su gracia sobre mi.
Señor, Gracias por tratar profundamente con mi corazón y desafiarme a vivir en humildad entregando todo mi orgullo infructífero en tu altar. Sé que de esa manera tu gracia me cubre. Amén.

En un almuerzo presidido por Mark Young, gobernador de Hong Kong, una dama de las más distinguidas se sintió menospreciada al descubrir que estaba sentada al extremo de la mesa, en vez de estar cerca del anfitrión.
Al terminar la comida, se acercó a Mark y le dijo con sequedad: “Según parece, no se preocupa usted de dónde se sientan sus invitados.”
“Señora”, replicó el gobernador, “a la gente realmente importante no le interesa el sitio donde se sienta; y sucede a veces que quienes se interesan por el sitio no son importantes.
Isaías 57:15
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Isaías 66:2
Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

El Ratón Campesino y El Cortesano - reflexión-vídeo

Un ratón campesino tenía por amigo a otro de la corte, y le invitó a que fuese a comer a la campiña. Pero como sólo podía ofrecerle trigo y yerbajos, el ratón cortesano le dijo:
“¿Sabes amigo, que llevas una vida de hormiga? En cambio yo poseo bienes en abundancia. Ven conmigo y los tendrás a tu disposición ”.
Partieron ambos para la corte. Mostró el ratón cortesano a su amigo trigo, legumbres, higos, queso, frutas y miel. Maravillado el ratón campesino, bendecía a su amigo de todo corazón y renegaba de su mala suerte.

Dispuestos ya a darse un festín, un hombre abrió de pronto la puerta. Espantados por el ruido, los dos ratones se lanzaron temerosos a los agujeros. Volvieron luego a buscar higos secos, pero otra persona entró en el lugar, y al verla, los dos amigos se precipitaron nuevamente en una rendija para esconderse.
Entonces el ratón de campo, olvidándose de su hambre, suspiró y dijo al ratón cortesano: “Adiós amigo, veo que comes hasta hartarte y que estás muy satisfecho; pero es al precio de mil peligros y constantes temores. Yo, en cambio, soy un pobrete y vivo mordisqueando la cebada y el trigo, mas sin congojas ni temores hacia nadie”.
Es tu decisión escoger el disponer de ciertos lujos y ventajas que siempre van unidos a congojas y zozobras, o vivir un poco más austeramente pero con más serenidad.
Fábula de Esopo

Que tengamos siempre una vida llena de paz y tranquilidad y que no cambiemos jamás eso por las simples cosas materiales. Dios tiene paz para tu vida y tranquilidad para tu mente. Rinde tu vida a Él y tendrás "paz".

Mejor es vivir en un rincón del terrado que con mujer rencillosa en casa espaciosa. Proverbios 21:9

Oraciones Egoístas - Crecimiento Personal

Ya estoy cansado de pedir y pedir y Dios no me responde. ¿Acaso es que soy tan malo? ¿O es que Dios es insensible a mi necesidad? Trato de ser fiel, voy a la Iglesia, doy ofrendas y en lo que puedo ayudo al necesitado, pero de regreso lo único que recibo son turbaciones y dolores. ¿Puede darme una respuesta?
Así me dijo ese hombre alto con cuerpo de atleta pero con un corazón como el de un niño, niño desesperado porque sus juguetes no aparecen por ningún lado.
Los evangelios nos presentan la petición de oración que dos de los discípulos de Jesús le hicieron.
“Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo.
 —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. Marcos 10:35 .
¿Notó? “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. ¿Qué era lo que pedían?
Cuando el Señor les preguntó: ¿Qué quieren que haga por ustedes? Ellos respondieron que en tu Reino uno de nosotros esté a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Quizás, al leer la respuesta de ellos, nosotros moviéramos la cabeza en señal de desaprobación mientras dijéramos internamente: “¿Qué les pasa a estos dos discípulos?”. Sin embargo, si revisásemos muchas de nuestras oraciones tendríamos que dejar de desaprobar esa acción de los dos seguidores de Jesús para cambiar nuestra manera de orar.
Si somos sinceros, muy sinceros con nosotros mismos, encontraríamos que con frecuencia hacemos ese mismo tipo de oración. “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”.
¿Se nos olvida acaso que la oración es un camino de dos vías? Por un canal voy yo, pero por el otro viene Dios.
Mis deseos no son los deseos de Dios. Por eso el Salmista escribió en el Salmo 37:4. “Deléitate así mismo en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón”.
La primera palabra en este verso es: “Deléitate” , la segunda es “Concederá” y la tercera es “Deseos”. Y estas tres palabras están en ese orden.
Deleitarse es encontrar sabor, gozo, placer y satisfacción y eso sólo se encuentra en el Señor, no en la gente ni en las cosas. Dios es el único que satisface y llena.
“Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les das su alimento”. Salmo 145:15.
Nuestros ojos se posan solo en Él. Eso es deleitarse. Cuando yo me deleito en el Señor mis deseos son desplazados y Él pone sus deseos en mí y entonces, y sólo entonces, se conceden los deseos del corazón que ya no son mis deseos sino los deseos de aquél en quien me deleité. En otras palabras, cuando comienzo mi oración "por deleitarme en su presencia" necesito estar listo para que esos deseos egoístas que me llevaron a orar sean desplazados por los deseos de Él.
Os voy a contar una historia: Hace unos años cuando llegamos a Madrid, mi esposa enfermó y al llevarla al hospital la doctora que la vio me dijo: “Señor, necesita dejar hospitalizada a su esposa en cuidados intensivos coronarios, porque el ritmo del corazón desciende demasiado y necesitamos valorarla con cuidado”. Tres días estuvo en el hospital. Las dos primeras noches me quedé en la habitación con ella casi sin dormir ya que el monitor que controlaba su ritmo cardíaco descendía y un sonido alertaba de esa anomalía. La tercera noche mi hija menor se quedó con ella y yo decidí irme a casa para interceder por mi esposa y pedir su sanidad. Cuando comencé a orar por su sanidad retrocedí y entendí que tenía que alabar a Dios primero y deleitarme en su presencia. Comencé a adorarle y alabarle y, en medio de ese tiempo de esa comunión con el Padre, cuando quise pedir por su sanidad, otro sentimiento estaba en mi corazón. Le dije al Señor: “Señor, pedirte que sanes a mi esposa me suena egoísta; más bien quiero  darte gracias por habérmela prestado durante casi cuarenta años y no me debes nada Señor, yo te debo a ti. Eres Soberano y si quieres llevártela, ¡quien soy yo para decirte que no!”.
Una ola de agradecimiento me envolvió. Al día siguiente cuando llegué al hospital, la doctora me dijo:  "Se le ha dado de alta....no tiene nada”.  Dios es soberano y Él sabe cuándo y cómo contestar.
Amado, amada…no uses la oración como una pastilla sedante para calmar tus angustias, ni para exigirle a Dios nada. Él no nos debe nada.  Nosotros le debemos a Él.
Oraciones egoístas  nos cargan, oraciones de deleite nos liberan.  No es lo que yo quiero, sino lo que Él quiere. No le reclames a Dios, deja que Él te reclame.
“Llegaré entonces al altar de Dios, del Dios de mi alegría y mi deleite, y allí, oh Dios, mi Dios, te alabaré al son del arpa”.  Salmo 43:4.
“Entonces hallarás tu gozo en el Señor; sobre las cumbres de la tierra te haré cabalgar, y haré que te deleites en la herencia de tu padre Jacob. El Señor mismo lo ha dicho”. Isaías 58:14.
Renunciemos a nuestras oraciones egoístas y entremos en sus atrios para deleitarnos.

La Otra Mujer - Reflexiones con Vídeo

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Después de varios años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa.
“Tú sabes que la amas.” Me dijo un día, tomándome por sorpresa. “La vida es demasiado corta, debes dedicarle tiempo.”
“¡Pero yo te amo a ti!” Protesté.
“Lo sé. Pero también la amas a ella.”
La otra mujer, a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi MADRE, quien era viuda desde hacía 19 años, pero las exigencias de mi trabajo y mis 3 hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine. “¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?” Me preguntó mi madre. Ella es el tipo de mujer que una llamada tarde en la noche, o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.
“Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo.” Le respondí. “Los dos solos.”
Reflexionó sobre ello un momento. “Me agradaría muchísimo.” Dijo.
Ese viernes conducía para recogerla después del trabajo. Me encontraba algo nervioso. Era el nerviosismo que antecede a una cita… Y, ¡por Dios!, cuando llegué a su casa advertí que ella también estaba muy emocionada con nuestra cita. Me esperaba en la puerta con su abrigo puesto, se había rizado el cabello y usaba el vestido con que celebró su último aniversario de boda; su rostro sonreía e irradiaba luz como un ángel.
“Le dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y se mostraron muy impresionadas.” Me comentó mientras subía a mi coche. “No pueden esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada.”
Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero sí acogedor; mi madre se aferró a mi brazo como si fuera la primera dama de la nación. Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos solo veían grandes figuras. Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mamá estaba sentada al otro lado de la mesa y me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.
“Era yo quien leía el menú cuando eras pequeño.” Me dijo.
“Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolverte el favor.” Respondí.
Durante la cena tuvimos una agradable conversación; nada extraordinario, sólo ponernos al día de la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine.
“Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar.” Dijo mi madre cuando la llevé a casa. Asentí. La besé, la abracé.
“¿Cómo estuvo tu cita?” Quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.
“Muy agradable… Mucho más de lo que imaginé.” Contesté.
Días más tarde mi madre murió de un infarto masivo. Todo fue tan rápido que no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, y una nota que decía:
La cena la pagué por anticipado. Estaba casi segura de que no podría estar allí de nuevo, y por eso pagué 2 platos más, uno para ti y el otro para tu esposa. Jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí.
Te amo.
En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo: “TE AMO” y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo, porque ellos no pueden esperar.
Éxodo 20:12 “Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da.”

domingo, 26 de agosto de 2012

Mirar hacia Arriba - Reflexión - vídeo

Cuando estaba en secundaria me importaba mucho lo que mis amigos pensaran de mí. Durante esos años crecí más que el resto de mis compañeros. Ser tan alto me hacía sentir incómodo. Para mantener la atención lejos de mí, y de mi altura inusual, me uní al grupo que se burlaba de otros niños. Ser uno de los chistosos de la clase ayudó a asegurarme de que los chistes se dirigieran hacia otros y no hacia mí.
Yo hacía todo tipo de bromas que herían y a veces dañaban a los otros. Una vez, antes de la clase de gimnasia, mis amigos y yo pusimos pomada para curar torceduras en los pantalones cortos de gimnasia de uno de los niños del equipo de baloncesto. No solamente le humillamos, sino que también tuvo que ir a la enfermería. Pensé que iba a ser chistoso, pero nadie lo consideró así, y menos mi padre.
Mis padres no siempre pensaban que mi comportamiento era chistoso. Me recordaban" la regla de oro": tratar a otros como me gustaría que me trataran. Muchas veces me regañaban por la manera en que trataba a los demás. Lo que yo hacía era herir a otros niños y al mismo tiempo dañaba mi reputación como alguien a quien debería respetarse. Mis amigos me veían arriba porque yo era alto, pero ¿qué veían?
Mis padres querían que yo fuera un líder y un buen ejemplo para los otros: un ser humano decente. Me enseñaron a proponerme metas y a ser el mejor en todo lo que hiciera. En las lecciones que me daba mi padre, me decía una vez y otra vez que fuera el líder que merecía ser: que fuera un hombre grande de corazón y acciones, así como mi cuerpo. Tenía que preguntarme si era o no importante ser el tipo de líder y persona que mi padre creía que yo debía ser. Sabía en mi corazón que él tenía razón. Así que traté de seguir sus consejos lo mejor que pude.
Cuando me concentré en ser el mejor en baloncesto y me volví el mejor en el juego, me hice el propósito de ser un buen ejemplo. A veces tengo que detenerme y pensar antes de actuar; ocasionalmente cometo errores: todos somos humanos. Pero continúo buscando oportunidades donde pueda hacer una diferencia y poner un buen ejemplo, como me lo aconsejó mi padre. Ahora se lo dejo a ustedes.
“Sé un líder, Shaq, no un seguidor. Ya que la gente tiene que mirarte hacia arriba dales una buena razón para hacerlo”.
Shaquille O’Neal
(Estrella Baloncesto NBA)
Lucas 12:48 Se espera mucho de aquellos a los que mucho se les da, ya que su responsabilidad es mayor.

En lugares de delicados Pastos Y Aguas De Reposo

“ En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”. Salmo 23:2.
La vida del cristiano tiene dos elementos, el contemplativo y el activo, y los dos son provistos ricamente. Primero, el contemplativo: En lugares de delicados pastos me hará
descansar.
¿Cuáles son estos verdes pastos si no son las Escrituras de la verdad? Siempre jugosos, siempre frescos, nunca agotados.
No hay temor de morder el duro suelo cuando las hojas de hierba son bastante largas para que el rebaño se eche en el prado. Dulces y llenas son las doctrinas del evangelio; aptas como comida para las almas, prados de hierba tierna y nutrición natural para las ovejas.
La segunda parte de una vida cristiana vigorosa consiste en una actividad de gracia. No sólo pensamos, sino que obramos. No siempre estamos echados para alimentarnos y descansar, sino que estamos avanzando hacia la perfección; de ahí que leemos: Junto a aguas de reposo me pastoreará.
¿Cuáles son estas aguas de reposo si no son las influencias y gracias de su bendito Espíritu? Su Espíritu nos ayuda en varias actividades, como aguas, en plural, para limpiarnos, refrescarnos, fertilizar, querer.
Descansar, pastorear. María sentada a los pies de Jesús, y la ajetreada Marta, son emblemas de la contemplación y la acción, y las dos residen en la misma casa, y lo mismo ha de ser en nuestro corazón.
Este corto y conmovedor epitafio se ve con frecuencia en las catacumbas de Roma: «In Christo, in pace» («En Cristo, en paz»). Date cuenta de la presencia constante del Pastor de paz.
Delicados pastos. Aquí hay muchos pastos, y cada pasto lozano y jugoso, de modo que no es posible agotar la hierba dejando el suelo desnudo; aquí hay muchas corrientes, y las corrientes son profundas y anchas, de modo que no pueden secarse.
Las ovejas han venido comiendo en estos pastos desde que Cristo fundó su Iglesia en la tierra y, con todo, están llenos aún de hierba, como siempre. Las ovejas han venido bebiendo en estas corrientes desde Adán y, con todo, están llenas de agua a rebosar hasta el día de hoy, y seguirán estándolo hasta que las ovejas ya no tengan que usarlas, ¡por estar en el cielo!

Quiero Ser Un Instrumento En Tus Manos

“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto en su tiempo”  Sal 1:3
Estaban una vez tres pequeños árboles en la cima de una montaña y cada uno expresó lo que quería ser de grande.  El primero dijo: Yo quiero ser un cofre para guardar tesoros, quiero ser recubierto de oro y contener el tesoro más grande del mundo. El segundo, mirando un arroyo que corría al océano, dijo: “Yo quiero ser una fuerte embarcación que lleve reyes y poderosos por el Océano. El tercer pequeño árbol, mirando al valle donde una pequeña ciudad tenía a gente muy ocupada, dijo:  “Yo no quiero salir de la montaña, quiero ser un árbol muy grande, de manera que la gente que me mire a mí y mire al cielo donde está Dios.
Pasaron los años y un día tres leñadores subieron a la montaña y el primer leñador miró al primer árbol y dijo: qué buen árbol, perfecto para mí. Y de un hachazo lo derribó, y el primer árbol dijo: llegó el momento de ser cofre.  El segundo leñador derribó al segundo árbol y este dijo:  Llegó el momento de ser una gran embarcación.  El tercer leñador miró al tercer árbol y éste se irguió en el bosque. Pero en vano, él también fue derribado.
El primer leñador llevó al primer árbol y lo convirtió en una caja para poner heno y alimentar animales en la granja. El segundo leñador convirtió al segundo árbol es una sencilla embarcación de pescadores y lo puso en un pequeño lago. El tercer leñador cortó el tercer árbol en vigas fuertes y lo puso en un depósito; y el tercer árbol confundido dijo: no entiendo para que me cortó y me abandonó aquí.
Cuando los árboles habían olvidado sus sueños, un día una joven hermosa tomó la caja de heno y depositó en ella a su hermoso hijo recién nacido y cuando los ángeles cantaron, la caja dijo:  ¡Oh, al fin yo tengo el tesoro más grande del mundo!.   Al correr los años, un día un viajero cansado entró en la pequeña embarcación hecha con el segundo árbol y mientras atravesaban el lago, una gran tempestad casi parte la embarcación, pero el viajero cansado que dormía en ella se levantó y dijo: paz. Y la tempestad desapareció, y el segundo árbol dijo:  ¡Oh, al fin yo llevó al Rey del Universo!.
Un viernes por la mañana alguien retiró las vigas fuertes del tercer árbol, el tercer árbol se estremeció ante una multitud que gritaba, y en una horas un hombre fue clavado encima de él. No lo entendía, pero el domingo por la mañana cuando el sol salió y la gloria resplandeció en una resurrección, él comprendió que si era el árbol más grande al mirarlo a él, mirarían a Dios .
Señor, Hoy quiero ser instrumento en tus manos y sabrás cuándo y cómo usar mi vida para cumplir tus propósitos en mí.  Amén.

El Mejor Día - Crecimiento Personal - vídeo

Cuanto más envejezco más cuenta me doy de cuán importante es el tiempo.  Me doy cuenta de que hoy es el día en que vivo.  Hoy sé lo que es posible en mi vida.  Hoy puedo ser y hacer lo que quiero.  ¿Valdrá la pena?  ¿Valdrá la pena mi tiempo invertido?  ¿Puedo estar feliz por cómo vivo hoy?  ¿Me estoy preparando para mis mañanas?  ¿Me estoy preparando para mi eternidad?
Hoy, cuando desperté, me dí cuenta de que este es uno de los mejores días de mi vida.  Han habido tiempos en los que me pregunté si podría prevalecer a través del día… pero lo logré.  Y porque lo hice, lo voy a celebrar.  Hoy voy a celebrar la vida increíble que he tenido hasta ahora; los logros, las muchas bendiciones y sí, también las dificultades ya que me han hecho más fuerte. Pasaré el día con la cabeza en alto. Tendré un corazón feliz.  Me maravillaré con los dones sencillos de Dios: el rocío de la mañana, el sol, las nubes, los árboles y las aves.  Hoy veré todas estas maravillosas creaciones en su plenitud.
Hoy compartiré mi entusiasmo por la vida con otros.  Haré sonreír a alguien; haré reír a alguien.  Haré un kilómetro extra para realizar una acción bondadosa a alguien que no conozco. Hoy le daré un cumplido sincero a alguien que se ve desanimado.  Le diré a un niño cuán especial es.  Le diré a alguien que amo cuánto significa para mí.  Hoy dejaré de preocuparme sobre lo que no tengo y daré gracias por las muchas bendiciones que son mías.  Recordaré que preocuparme es una pérdida de tiempo porque mi fe en Dios y Su plan divino garantizan que todo estará bien.
Y esta noche, antes de irme a la cama, saldré fuera y levantaré mis ojos a los cielos.  Me quedaré maravillado ante la belleza de las estrellas y la luna, y alabaré a Dios por estos magníficos tesoros.  Al finalizar el día y reposar mi cabeza en mi almohada, agradeceré al Todopoderoso Creador por el mejor día de mi vida.  Dormiré el sueño del niño contento; entusiasmado con expectativas porque sé que mañana puede ser.., sí, mi mejor día…
Bob Stoess
No cabe duda de que el autor de este pensamiento da en el blanco al afirmar que nuestro mejor día ¡es precisamente hoy!  Si bien ayer pudimos haber experimentado muchas bendiciones, estas ya son historia y no podrán alimentar nuestras vidas más de lo que el maná del día anterior pudo alimentar al pueblo de Israel en el desierto camino a Canaán.  La Biblia afirma que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, por lo que podemos estar convencidos de que cada día trae maravillosas bendiciones de parte de un Dios creativo.  Por esta razón no tenemos por qué añorar un tiempo que pasó cuando caminamos al lado del Salvador.
Adelante y que Dios les continúe bendiciendo.

¡Él Cumple sus Promesas!

Dios ha prometido que estará contigo siempre, confía y descansa en sus promesas.
Él no te miente, ni te engaña, es fiel y te ama!

Dios de pactos que guardas Tus promesas

Que cumples Tu Palabra, que guías mi destino
Dios de pactos confío en Tus promesas
Descanso en Tu Palabra, por tu Gracia estoy aquí

En la intimidad, al abrigo de tu Gloria puedo estar junto a ti

Al ver tu Santidad estoy maravillado ante ti y tu Amor
Nunca más sere igual al salir de este Santísimo Lugar

Tengo redención por la Sangre que descansa en tu Altar para mí
La gracia y el perdón son los frutos de vivir en comunión y adoración
Nunca más sere igual al salir de este Santísimo Lugar
Sé consciente de todas las veces que les haces promesas a los demás y asegúrate de cumplirlas.
No solo dormirás más lleno de paz, sino que tus amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo también te respetarán.
Deuteronomio 23:23
Lo que salga de tus labios, cuidarás de cumplirlo, tal como voluntariamente has hecho voto al SEÑOR tu Dios, lo cual has prometido con tu boca.
Mateo 5:33
También habéis oído que se dijo a los antepasados: “NO JURARAS FALSAMENTE, SINO QUE CUMPLIRÁS TUS JURAMENTOS AL SEÑOR.
Deuteronomio 23:22
Sin embargo, si te abstienes de hacer un voto, no sería pecado en ti.