Alabaré al Señor en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva. Salmo 146:2.
La madre de Wallace Stegner murió a los 50 años. Cuando él cumplió 80, finalmente le escribió una nota - carta -, extremadamente tarde, en la que elogiaba las virtudes de una mujer que creció, se casó y crió dos hijos en la hostilidad de los inicios del oeste de los Estados Unidos. Era esposa, madre, y persona alentadora incluso hacia las personas desagradables. Wallace recordaba la fortaleza que su madre exhibía con su voz, y escribió: "Nunca perdías una oportunidad de cantar". Durante toda su vida, su madre cantó, agradecida por cada bendición.La calidad de nuestras voces no es lo importante, sino nuestra respuesta a la bondad sustentadora de Dios. Como expresa el antiguo himno: "Dulces melodías cantaré".
Señor, que el resto de mi vida
sea una constante canción de alabanza a ti.
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