jueves, 15 de diciembre de 2016

Más allá de esta vida


Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del hombre, porque a éste señaló Dios, el Padre.  (Juan 6:27, RV95).
Resultado de imagen de Más allá de esta vidaTras un grave accidente que sufrió y que lo dejó al borde de la muerte, Henri Nowen se recuperó increíblemente bien de la tragedia, y sus amigos comenzaron a felicitarlo por ello, a expresarle la alegría que sentían de verlo de nuevo con la misma salud física y mental de antes.
Sin embargo, él no analizaba su recuperación de la misma forma en que lo hacían ellos.
Nowen se preguntaba si estar bien era realmente lo mejor para él; si no hubiera sido preferible haber muerto, para encontrarse así más cerca de la vida eterna con Dios.
“Nadie de los que me escribieron, llamaron, enviaron flores o me visitaron, ni siquiera sugirió que mi vuelta a la vida de siempre no era necesariamente lo mejor que podría haberme ocurrido tras el accidente. Nadie me dijo: "Debe haber sido una decepción para ti tener que seguir aquí, pero como compañero tuyo de viaje que soy, te doy la bienvenida una vez más a las luchas de la vida en esta tierra”, cuenta Nowen.
En su experiencia extrema, se dio cuenta de que, para la mayoría de la gente moderna, es preferible la vida aquí en esta tierra, a cualquier precio, antes que la muerte; incluso si el precio es volver a sufrir tentaciones, pruebas y circunstancias que puedan marcar su destino eterno, lo cual nos lleva a reflexionar sobre cómo percibimos nosotros la muerte.
Sinceramente, la vemos como el peor de los males; no hallamos consuelo cuando llega, para nosotros o para los nuestros, porque nos aferramos a la vida en este crisol como si fuera la única realidad que existiera. Pues bien, no lo es. Ni es la única, ni es la mejor. 
No suele resultar fácil pasar de un concepto teórico de las cosas a una verdadera vivencia de aquello en lo que decimos creer. Si lográramos dar este paso respecto a este tema, veríamos la vida aquí bajo otra perspectiva. Comprenderíamos que la esperanza de la vida eterna es lo más valioso que tenemos. No puede ser preferible esta vida pasajera a cualquier coste, que la vida futura junto a Dios.

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