Hoy prestaré atención a la educación espiritual, porque ya he hecho mucho para la educación terrenal. Gracias doy por la educación terrenal porque me prepara para enfrentar la vida de abajo con mayor pericia y experiencia, pero ella no me prepara para lo más elevado…para lo eterno. A veces la educación de abajo se opone a la de arriba y considera el entendimiento espiritual como sin sentido, así lo expresa Pablo.
Sólo Dios puede enseñar lecciones espirituales a sus hijos y esas lecciones son aprendidas no en las mentes más enseñadas, sino en el corazón, en la vida interna de sus hijos por el Espíritu Santo.
Los hombres claman tener entendimiento, pero no hay entendimiento sin iluminación y no hay iluminación sin el Espíritu Santo. Cuando Él me revela la verdad, la Biblia viene a ser maravillosamente relevante y deja de ser simplemente histórica y distante.
¿Con qué mente voy a entender lo revelado por el Espíritu?. Hoy debo recordar que Dios me ha dado el entendimiento de Cristo y el Espíritu del Señor me iluminará. Cuando el Espíritu me ilumina no sólo me revela la verdad de Dios, sino que las lecciones que me enseña vienen a ser pertinentes como si mi problema tuviera la atención especial del cielo.
Cuando la Biblia es mi comida, mi gozo y mi deleite, esto quiere decir que yo he pasado del plano intelectual a la comprensión espiritual, y he tenido un encuentro con la persona viviente de Jesús. Hoy quiero estar en ese plano.
Señor. Gracias porque Tú has ocultado las cosas tuyas a los sabios y a los entendidos y se las has revelado a los niños y a los sencillos, a los que se acercan a ti con hambre y disposición. Hoy, recuerdo que me has dado a tu Santo Espíritu pero además me has hecho participe de la mente de Cristo . Hoy quiero abrir mi corazón y dejarme formar por la obra de tu Espíritu.
Quiero pasar del plano meramente intelectual al plano espiritual, allí donde tu Espíritu manifiesta su poder y acomoda lo espiritual mío a lo espiritual tuyo. Allí donde se pueden ver las coas que ojos no han visto ni han subido en corazón de hombre. Gracias, porque Tú eres mi Señor y mi maestro. Amén.
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