domingo, 27 de mayo de 2012

El propósito de las vigilias cristianas

Ayer por la noche, desde las 9 p.m. a las 12 a.m, tuvimos tiempo de vigilia en nuestra congregación. Para nosotros, los cristianos, es una bendición tener la oportunidad de disfrutar de este tiempo que no es para nada un sacrificio. Es más, representa un gozo tener el privilegio de disfrutarlo para velar y practicar la oración a Dios.
Sí, como dije ayer, practicamos una oración completa al Señor. Le alabamos, glorificamos, le pedimos perdón porque, en ocasiones, no hacemos su voluntad sino la nuestra, le pedimos por nosotros e intercedimos por nuestros compañeros y hermanos y, finalmente, le dimos gracias. ¿Hay algo mejor? Desde luego que no.
M.G.L:

Hay muchas razones para practicar la “vigilia”. Veamos, pues:

En el lenguaje bíblico, la palabra vigilia se usa para cada una de las partes en las que se divide la noche (Salmos 63:6, 90:4, 119:148, Lucas 2:8, 12:38). En el tiempo del Nuevo Testamento, se usó el sistema romano de 4 vigilias:

La primera vigilia o "del anochecer": de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. (Ver Marcos 13:35, Juan 6:16-17).
La segunda vigilia o "vigilia de medianoche": de 9:00 p.m. a 12:00 p.m. (Ver Mateo 25:6, Marcos 13:35, Lucas 11:5, Hechos 16:25).
La tercera vigilia o "del canto del gallo": de 12:00 p.m. a 3:00 a.m. (Ver Marcos 13:35, 14:72, Juan 13:38).
La cuarta vigilia o "amanecer": de 3:00 a.m. a 6:00 a.m. (Ver Mateo 14:25, Marcos 6:48, 13:35).
En consecuencia, también se llamó vigilia a la acción de velar, es decir, a mantenerse despierto durante toda la noche (o parte de la noche). También se llamó así, a la acción de hacer centinela o guardia por la noche.

La noche en la que el Señor Jesús fue apresado, Jesús invitó a Pedro, Jacobo y Juan a que velaran con Él, elevando oraciones al Padre Celestial (Mateo 26:37-38). Sin embargo, después de un rato de oración, el Señor Jesús fue a donde estaban estos tres discípulos y los halló durmiendo (Mateo 16:40). En ese momento, Jesús pronunció una de las principales razones por las cuales se justifica que un creyente aproveche las horas nocturnas para realizar actividades espirituales. Él les dijo: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41). Jesús mismo, que es nuestro ejemplo completo y perfecto (Juan 13:15), nos dio ejemplo en esto: "En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). Jesucristo oró antes de escoger a sus discípulos, razón por la cual, vemos que otras de las razones por las cuales debemos hacer vigilia, es para rogar al Señor a fin de que Él nos guíe en la toma de nuestras decisiones trascendentales.

Otra de las razones por las cuales debemos hacer vigilia, es para alabar a Dios, recibir sus bendiciones y meditar en Él, tal como lo hacía David (Ver el Salmo 63).

Tenemos también el ejemplo del apóstol Pablo, realizando una vigilia en una casa en Troas, con el propósito de predicarles y enseñarles la Palabra de Dios (Hechos 20:7-12). También, vemos a Pablo en compañía de Silas, que cantaban himnos a Dios a la medianoche (Hechos 16:25). Fue tanto el agrado de Dios para con ellos, que incluso esa noche evangelizaron y bautizaron en el nombre de Jesús a toda una familia (Hechos 16:31-34).

Cuando estemos en angustia, también debemos hacer vigilia para buscar el consuelo de Dios: "Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a Él…" (Lamentaciones 2:19).

Así, existen muchas razones valiosas para que los cristianos celebremos vigilias en honor a Dios.

En su sentido más extenso, la palabra vigilia, nos recuerda que debemos estar vigilantes y despiertos en medio de la noche espiritual que vive el mundo.


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