Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
viernes, 16 de marzo de 2012
Para reflexionar
Hay momentos que sentimos que todo esta mal,
que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo,
que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.
En esos momentos debemos de tomar todo nuestro amor,
nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza
y luchar por salir adelante.
Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena levantarnos de nuevo,
y solo puedo contestar una cosa: “Hagamos que nuestra vida valga la pena”.
Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.
Vale la pena estar en la oscuridad y caer hasta lo mas profundo,
porque ya no puedo ir más hacia abajo,
de ahí en adelante todo va a ser hacia arriba hasta que vea la luz.
Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.
Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos,
porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.
Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos.
A través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.
Vale la pena cometer errores,
porque me da mayor experiencia y objetividad.
Vale la pena volver a levantar la cabeza,
porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.
Vale la pena volver a sonreir,
porque eso demuestra que he aprendido algo más.
Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado,
porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.
Vale la pena voltear hacia atrás,
porque así se que he dejado huella en los demás.
Vale la pena vivir,
porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.
Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el único fin de dar una idea.
Lo demás, depende de cada uno de nosotros.
Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros.
Hagamos que nuestra vida valga la pena.
Dios te bendiga y que tengas un muy buen fin de semana!
Padre e Hijo
Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal…
Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos.
Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos.
Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba.
Cómo crece mi hijo de rápido. ¡Cómo pasa el tiempo!
Cómo crece mi hijo de rápido. ¡Cómo pasa el tiempo!
Mi hijo a medida que crecía me decía: ¡Papá algún día yo seré como tú!
- ¿Cuándo regresas a casa papá?
- No lo sé, pero cuando regrese jugaremoos juntos, ya lo verás.
- ¿Cuándo regresas a casa papá?
- No lo sé, pero cuando regrese jugaremoos juntos, ya lo verás.
Mi hijo cumplió diez años hace pocos días y me dijo:
- ¡Gracias por la pelota papá! ¿Quieres jugar conmigo?
- hoy no hijo, tengo mucho que hacer. Está bien papá, otro día será, se fue sonriendo. siempre en sus labios las palabras yo quiero ser como tú.
- ¡Gracias por la pelota papá! ¿Quieres jugar conmigo?
- hoy no hijo, tengo mucho que hacer. Está bien papá, otro día será, se fue sonriendo. siempre en sus labios las palabras yo quiero ser como tú.
Mi hijo regresó de la universidad el otro día, todo un hombre. Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco.
- Hoy no papá, tengo compromisos, por favor préstame el carro para visitar algunos amigos.
- Hoy no papá, tengo compromisos, por favor préstame el carro para visitar algunos amigos.
Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar; hoy lo llamé:
- ¡hola hijo quiero verte!
- Me encantaría padre, pero es que no tengo tiempo,
tu sabes, mi trabajo, los niños, ¡pero gracias por llamar, fue increíble oír tu voz!
- ¡hola hijo quiero verte!
- Me encantaría padre, pero es que no tengo tiempo,
tu sabes, mi trabajo, los niños, ¡pero gracias por llamar, fue increíble oír tu voz!
Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo ERA COMO YO.
El mejor ejemplo que le podemos dar a nuestros hijos y a aquellos que nos rodean es el de querer ser como nuestro Padre Celestial.
Si logramos imitarle a EL nuestra vida será de ejemplo y a traves de ella diremos mas que mil palabras.
Si logramos imitarle a EL nuestra vida será de ejemplo y a traves de ella diremos mas que mil palabras.
1 Corintios 11:1
Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
Efesios 5:15
Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;
Marcos 4:24
Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís.
1 Juan 3:1
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
Efesios 5:15
Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;
Marcos 4:24
Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís.
1 Juan 3:1
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
Si hubiera estado allí
Si hubiera estado allí entre la multitud
Que tu muerte pidió, que te crucificó
Lo tengo que admitir, hubiera yo también,
Clavado en esa cruz
Tus manos mi Jesús, si hubiera estado allí
Que tu muerte pidió, que te crucificó
Lo tengo que admitir, hubiera yo también,
Clavado en esa cruz
Tus manos mi Jesús, si hubiera estado allí
Pensándolo más bien también yo estaba allí
Yo fui el que te escupió, y tu costado hirió
Pensándolo más bien,
Yo fui el que coronó de espinas y dolor
Tu frente buen Señor, también yo estaba allí
Si hubiera estado allí al pie de aquella cruz
Oyéndote clamar, al Padre en soledad
Lo tengo que admitir, te hubiera yo también
Dejado así morir, mirándote sufrir
Yo fui el que te escupió, y tu costado hirió
Pensándolo más bien,
Yo fui el que coronó de espinas y dolor
Tu frente buen Señor, también yo estaba allí
Si hubiera estado allí al pie de aquella cruz
Oyéndote clamar, al Padre en soledad
Lo tengo que admitir, te hubiera yo también
Dejado así morir, mirándote sufrir
Pensándolo más bien también yo estaba allí
Yo fui el que te escupió, y tu costado hirió
Pensándolo más bien, yo fui el que coronó de espinas y dolor
Tu frente buen Señor
Pensándolo más bien, también yo estaba allí
Yo fui el que te golpeó, y de ti se burló
Pensándolo más bien yo fui el que te azotó
Yo fui quien lancero tu espalda mi Señor
//También yo estaba allí//
Yo fui el que te escupió, y tu costado hirió
Pensándolo más bien, yo fui el que coronó de espinas y dolor
Tu frente buen Señor
Pensándolo más bien, también yo estaba allí
Yo fui el que te golpeó, y de ti se burló
Pensándolo más bien yo fui el que te azotó
Yo fui quien lancero tu espalda mi Señor
//También yo estaba allí//
Hoy… Su consejo me dará firmeza
“Tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza”. Isaías 25:1
Es emocionante darnos cuenta de que recibimos consejos, instrucciones, recomendaciones y advertencias del Creador del universo. Él nos instruye en el camino que debemos seguir con el fin de traer más recompensas y bendiciones a nuestra vida. ¿Puedes pensar en los puntos específicos de los consejos que Jesús te ha dado recientemente?
¿Has estado haciendo lo que Él dijo? Si es así, ¿qué bendiciones o qué bien han traído a tu vida Sus palabras? Si no has estado siguiendo Su consejo, ¿lo quieres reconocer delante de Él y preguntarle, lo que debes hacer ahora, usando tus propias palabras o las que siguen?
Ayúdame, Padre, a escuchar mejor. Abre mis oídos a Tu voz solamente. No quiero seguir mi propio consejo, o el de ninguna influencia falsa. Ayúdame a escucharte a ti y al consejo sabio de otros. Los demás susurros, mis propios pensamientos y deseos, cosas que oigo del mundo que me rodea algunas veces ahogan lo que Tú me dices. Quiero escuchar lo que Tú dices más activamente y con más responsabilidad.
¿Cuántas veces te oí hablar pero me negué a escuchar, me negué a reconocer lo que tú dijiste y me rehusé a obedecerte y a actuar de acuerdo a lo que me decías? Perdóname por hacerme el sordo a Tu voz tantas veces.
Sé que me amas y que sólo quieres lo mejor para mí. Perdóname por las veces que me permití pensar que estabas tratando de retener algo bueno de mí. Esto es una mentira que no quiero escuchar.
Sé que me amas y que sólo quieres lo mejor para mí. Perdóname por las veces que me permití pensar que estabas tratando de retener algo bueno de mí. Esto es una mentira que no quiero escuchar.
Hoy quiero escuchar sus consejos porque me darán firmeza en la vida.
Señor, Planta Tus semillas de vida en mi corazón; permíteme reconocer Tu voz cada vez mejor. Realmente te amo y quiero Tus palabras. Recibo Tus consejos y el sonido de Tu voz con beneplácito. Tócame con Tu Palabra y ayúdame a estar alerta a Tu verdad para mi vida. Háblame Salvador. Gracias Señor. En Tu nombre, amén.
El club 99
Érase una vez un rey, que a pesar de su lujoso estilo de vida, no era feliz.
Un día, el rey observó a un sirviente que cantaba alegremente mientras trabajaba. Esto fascinó al rey, ¿por qué siendo él, el supremo soberano de la tierra, era tan desdichado y sombrío, mientras que en un humilde siervo había tanta alegría?. El rey preguntó al sirviente: “¿Por qué estás tan contento?”
El hombre respondió: “Su Majestad, yo soy nada más que un sirviente, pero mi familia y yo no necesitamos demasiado – sólo un techo sobre la cabeza y comida caliente para llenar nuestros estómagos”.
El rey no quedó satisfecho con esta respuesta. Más tarde en el día, solicitó el asesoramiento de su consejero de más confianza. Después de escuchar al rey hablar sobre sus quejas, pesares y la historia del siervo, el consejero dijo: “Su majestad, creo que el sirviente nunca ha sido parte de El Club 99″.
“El Club 99? Y qué es exactamente eso?” Preguntó el rey.
El consejero respondió: “Su Majestad, para saber realmente lo que es el Club 99, usted debe colocar 99 monedas de oro en una bolsa y dejarla en la puerta de la casa del sirviente.”
A la mañana siguiente el sirviente vio la bolsa, la recogió y la llevo adentro de su casa. Cuando abrió la bolsa, dio un gran grito de alegría … ¡Cuántas monedas de oro!
Comenzó a contarlas todas. Después de varios intentos, quedó convencido de que había 99 monedas. Se preguntaba, “¿Qué podría haber ocurrido con la última moneda de oro? Seguramente, nadie dejaría 99 monedas!”
Buscó por todo lugar que pudo. Quizá se había extraviado, pero no la encontró. Finalmente, agotado, decidió que iba a tener que trabajar más que nunca para ganar la moneda de oro que le faltaba y completar las 100.
A partir de ese día, la vida de aquel el siervo cambió. Trabajaba en exceso, se tornó en un horriblemente gruñón, castigaba a su familia por no ayudarlo a ganarse la moneda de oro y dejó de cantar mientras trabajaba.
Testigo de esta transformación drástica, el Rey se mostró perplejo. Cuando él buscó de nuevo a su asesor, el asesor dijo: “Su Majestad, el siervo ahora oficialmente se ha sumado a El Club 99″.
Él continuó, “Se le llama El Club 99 a las personas que tienen lo suficiente para ser feliz, pero nunca lo son, porque siempre están anhelando y luchando por esa extra y última “moneda” , refiriéndose a sí mismo:
“sólo tengo que obtener esa última cosa y entonces voy a ser feliz para toda la vida. ” “o si yo tuviera … o fuera … entonces sería feliz para el resto de mi vida”
Podemos ser felices, incluso con muy poco en nuestras vidas, pero en el momento en que se nos da algo más grande y mejor, queremos más. Perdemos nuestro sueño, nuestra felicidad, herimos a la gente que nos rodea, y todos esto a un precio aun mayor.
De eso es lo se trata unirse a El Club 99.
Proverbios 28:25
El que es ambicioso provoca peleas, pero el que confía en el Señor prospera.
El que es ambicioso provoca peleas, pero el que confía en el Señor prospera.
Salmo 37:4
Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.
Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.
Salmo 118:24
Éste es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él
Éste es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él
jueves, 15 de marzo de 2012
Mi destino
Hay un sueño que vive en mi corazón
Y que se alimenta cada día más y más
Un destino que hace tiempo descubrí
Y creí con el alma
Y con todas mis fuerzas abracé
Y que se alimenta cada día más y más
Un destino que hace tiempo descubrí
Y creí con el alma
Y con todas mis fuerzas abracé
Pero ha soplado el viento contra mí
Ha pegado muy fuerte
Y aún sigo de frente
Ha pegado muy fuerte
Y aún sigo de frente
Hoy me vez aquí
Pero este no es mi lugar
Lo que estoy pasando ahora es solo temporal
Y aunque a veces duele tanto
Y el tiempo se hace lento
Pero al final de tu merced que Dios hará
En él alumbrará
Este es mi destino,
Nadie puede quitar mi destino
Mi destino
Pero este no es mi lugar
Lo que estoy pasando ahora es solo temporal
Y aunque a veces duele tanto
Y el tiempo se hace lento
Pero al final de tu merced que Dios hará
En él alumbrará
Este es mi destino,
Nadie puede quitar mi destino
Mi destino
Cierro mis ojos por momentos para ver
Imaginar el sitio donde un día estaré
Y mientras pienso me arde fuerte el corazón
Y recibo más fuerza
Porque sé que ese sueño llegará
Imaginar el sitio donde un día estaré
Y mientras pienso me arde fuerte el corazón
Y recibo más fuerza
Porque sé que ese sueño llegará
Pero ha soplado el viento contra mí
Ha pegado muy fuerte
Y aún sigo de frente
Ha pegado muy fuerte
Y aún sigo de frente
Hoy me vez aquí
Pero este no es mi lugar
Lo que estoy pasando ahora es solo temporal
Pero este no es mi lugar
Lo que estoy pasando ahora es solo temporal
Y aunque a veces duele tanto
Y el tiempo se hace lento
Pero al final de tu merced que Dios hará
En él alumbrará
Este es mi destino,
Nadie puede quitar mi destino
Mi destino
Y el tiempo se hace lento
Pero al final de tu merced que Dios hará
En él alumbrará
Este es mi destino,
Nadie puede quitar mi destino
Mi destino
Artículos Similares:
ABC Cristiano
Alaba a Dios en cada circunstancia de la vida.
Busca la excelencia, no la perfección.
Cuenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas.
Devuelve todo lo que tomes prestado.
Encomienda a tres personas cada día.
Fíate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia.
Gózate con los que gozan y llora con los que lloran.
Haz nuevos amigos pero aprecia a los que ya tienes.
Invita a Cristo a ser tu Señor y Salvador.
Jamás pierdas una oportunidad de expresar amor.
Lee tu Biblia y ora cada día.
Mantente alerta a las necesidades de tu prójimo.
No culpes a los demás por tus infortunios.
Olvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona.
Promete todo lo que quieras; pero cumple todo lo que prometes.
Que se te conozca como una persona en quien se puede confiar.
Reconoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores.
Sé la persona más amable y entusiasta que conoces.
Trata a todos como quisieras que te traten.
Únete al ejército de los agradecidos.
Vístete de misericordia, humildad y paciencia.
Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan.
Záfate de las garras seductoras de Satanás.
Y lo mejor llénate del amor de Dios, que todo lo puede y está dispuesto a amarte siempre.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Después de la caída
Después de una caída quien sana
Las profundas heridas que quedan
Será el que te condena
O aquel que quiere ayudar
Las profundas heridas que quedan
Será el que te condena
O aquel que quiere ayudar
Después de la caída quien queda
Si los que compartieron tus ideas
O los que de mil maneras te quieran acusar
Si los que compartieron tus ideas
O los que de mil maneras te quieran acusar
Después de la caída te das cuenta
Que son pocos los que muestran
Lo que un día recibieron
La virtud de perdonar
Que son pocos los que muestran
Lo que un día recibieron
La virtud de perdonar
Después de la caída solo queda alguien
Que no sólo disfruta de tu bienestar
Que no sólo aparece cuando todo es fiesta
Que va contigo al paso que puedas andar
Que aún cuando los tuyos te han abandonado
Y apuntan con el dedo para señalar
Que no sólo disfruta de tu bienestar
Que no sólo aparece cuando todo es fiesta
Que va contigo al paso que puedas andar
Que aún cuando los tuyos te han abandonado
Y apuntan con el dedo para señalar
JESÚS sin comentarios no arrojó la piedra
Dejándola en el suelo te dio libertad
Dejándola en el suelo te dio libertad
Quién somos para estar condenando
Si nuestra condición nos delata que
Somos imperfectos propensos a fallar
Porque tomar el juicio en nuestras manos
Actuando bajo nuestra conveniencia
Nos ciega la apariencia y juzgamos sin piedad
Mirando hacia la cruz
Vemos el cuadro del que fue crucificado
Entregando así su vida, para el hombre perdonar
Si nuestra condición nos delata que
Somos imperfectos propensos a fallar
Porque tomar el juicio en nuestras manos
Actuando bajo nuestra conveniencia
Nos ciega la apariencia y juzgamos sin piedad
Mirando hacia la cruz
Vemos el cuadro del que fue crucificado
Entregando así su vida, para el hombre perdonar
Después de la caída sólo queda alguien
Que no sólo disfruta de tu bienestar
Que no sólo aparece cuando todo es fiesta
Que va contigo al paso que puedas andar
Que aún cuando los tuyos te han abandonado
Y apuntan con el dedo para señalar
Jesús sin comentarios no arrojó la piedra
Dejándola en el suelo te dio libertad
Que no sólo disfruta de tu bienestar
Que no sólo aparece cuando todo es fiesta
Que va contigo al paso que puedas andar
Que aún cuando los tuyos te han abandonado
Y apuntan con el dedo para señalar
Jesús sin comentarios no arrojó la piedra
Dejándola en el suelo te dio libertad
Pensaré en el pobre
Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará El Señor.Salmos 41:1
Obligación de todo cristiano es pensar en los pobres y tener un corazón compasivo para con ellos. Jesús los puso al lado nuestro, entre nosotros, cuando dijo: «A los pobres siempre los tenéis con vosotros». Muchos dan limosna a los pobres de prisa para desentenderse de ellos; otros muchísimos no les dan nada.
La promesa ha sido hecha para aquellos que se interesan por los pobres, examinan sus necesidades, piensan en los medios de socorrerles y juiciosamente los ejecutan. Mucho más podemos hacer con nuestros cuidados, con nuestra delicada solicitud que con el dinero, y más todavía con ambas cosas a la vez.
El Señor promete su bienaventuranza, en los días de apuro, a quienes piensan en los pobres. Él nos librará de nuestra pena si ayudamos a los demás a salir de ella, y nosotros recibiremos una ayuda providencial muy grande si el Señor ve cómo procuramos nosotros proveer a los demás.
Por muy generosos que seamos, tendremos días malos; mas si somos benévolos, podremos reclamar del Señor un socorro especial y directo, porque Él ha empeñado su palabra y no podrá negarla. El avaro se preocupa de sí mismo; empero el Señor favorece al creyente compasivo y generoso. Como hayáis tratado a los demás, así hará el Señor con vosotros. Vaciad vuestros bolsillos.
Hoy… Me acordaré de quién no tiene y quien sufre quebranto y escasez. Dios me ha bendecido en alguna manera para que yo pueda ser de bendición a otros.
Señor, Gracias por darme tu bendición y sé que esa bendición no se puede quedar estancada en mí. Quiero y decido hoy bendecir a alguien. Amén.
Charles Spurgeon.
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