viernes, 9 de marzo de 2012

Cosas sencillas


Los momentos tiernos y los recuerdos duraderos son muy a menudo el resultado de disfrutar cosas sencillas.
Filipenses 4:11
No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

El encuentro de los abuelos con sus nietos es siempre muy enriquecedor para ambos lados. A muchos niños les encantan estar con sus abuelos por diferentes y variadas razones. Algunos porque al lado de los abuelos no existen tantas órdenes ni obligaciones. Otros porque pueden hacen cosas distintas con ellos, como preparar galletas juntos, comer dulces, dar paseos, ir al parque, y realizar una infinidad de actividades que hacen con que ellos se sientan más libres.
Algunos nietos ven a sus abuelos como un amigo, una especie de guía, como divertidos, cariñosos, mimosos y que les gusta estar con ellos. Pero, claro, todo depende de la forma de ser de los abuelos. Hay también los que apenas envejecen y continúan tratando a los más pequeños de una manera muy autoritaria y demasiado exigente. Pero, por lo general, los abuelos sienten mucho placer con sus nietos. Estar con ellos es también una forma de renovarse personalmente. Es tener más participación en la familia, y sentirse más jóvenes y actualizados. Se aprende mucho con los niños.

¿Cómo estas mirando la vida hoy?


Se cuenta la historia de gemelos idénticos: uno lleno de optimismo que a menudo solía decir: ¡Todo está saliendo color de rosas! y el otro, un pesimista triste y sin esperanza que de continuo esperaba que sucediera lo peor.
Los padres preocupados por los gemelos los trajeron a un psicólogo, con la esperanza de que él pudiera ayudarlos a balancear sus personalidades.
El psicólogo sugirió que en el próximo cumpleaños de los gemelos, los padres los pusieran en habitaciones separadas para abrir sus regalos.
-Denle al pesimista los mejores regalos que puedan comprar -les dijo el psicólogo- , y al optimista una caja de estiércol.
Los padres hicieron como se les dijo.
Cuando miraron a hurtadillas al gemelo pesimista, lo escucharon quejarse:
-No me gusta el color de este juguete. ¡Apuesto a que este juego se va a romper! No me gusta jugar a este juego. ¡Conozco a alguien que tiene uno mejor que este!
Atravesando de puntilla el pasillo, los padres miraron a hurtadillas y vieron a su hijo optimista, que con alegría tiraba al aire el estiércol. Se estaba riendo mientras decía:
- ¡No puedes engañarme! ¡Donde hay tanto estiércol, tiene que haber un caballo!
¿Cómo estas mirando la vida hoy? ¿Cómo un accidente que está esperando por suceder, o una bendición a punto de ser recibida?
La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo. Ellos hacen lo mejor de las cosas.
No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Filipenses 4:11,13 (LBLA)

El poder de la Fe


Es pues la fe,
la certeza de lo que esperas.
Es pues la fe,
el motor que impulsa tus venas.
La fe te hace descubrir
el poder que se encierra en ti,
para ver lo que no se ve,
para poder seguir.
Es pues la fe,
la moneda que adquiere todo.
Es pues la fe,
más valiosa que él mismo.
La fe te sostiene mirando hacia al frente,
por la fe lucha fuerte,
quien espera algo más.

La fe mueve montañas
y eso tu lo conoces,
la fe hace que viva lo que ya estaba muerto,
por la fe cobra aliento.
La fe no admite dudas
y no cruza los brazos,
no se sujeta al tiempo,
no se rinde al fracaso,
la fe sigue luchando.
Por la fe estamos vivos,
por la fe es que soñamos,
por la fe en su palabra cruzaremos el mar
y lo haremos cantando, oh, oh
Es pues la fe,
el lenguaje de los que triunfan.
Es pues la fe,
lo que te hace llegar arriba.
La fe te hace producir lo que no has producido,
la fe te abre el camino hacia tu libertad.
Por la fe levántate y anda,
por la fe extiende tus alas
nada podrá deterner
el poder de la fe…….
La fe mueve montañas
y eso tu lo conoces,
la fe hace que viva lo que ya estaba muerto,
por la fe cobra aliento.
La fe no admite dudas
y no cruza los brazos,
no se sujeta al tiempo,
ni se rinde al fracaso,
la fe sigue luchando.
Por la fe estamos vivos,
por la fe es que soñamos,
por la fe en su palabra cruzaremos el mar
y lo haremos cantando, oh, oh
La fe mueve montañas
y eso tú lo conoces,
la fe hace que viva lo que ya estaba muerto,
por la fe cobra aliento.
La fe no admite dudas
y no cruza los brazos,
no se sujeta al tiempo,
ni se rinde al fracaso,
la fe sigue luchando.
Por la fe estamos vivos,
por la fe es que soñamos,
por la fe en su palabra cruzaremos el mar
y lo haremos cantando, oh, oh

jueves, 8 de marzo de 2012

Cantaría sin parar

Cantaría sin parar lo que hiciste en mí
danzaria siempre Dios por tu gran amor

Arde mi corazon para poder decir
que me ha salvado y borraste mi pasado
señor quero gritar hacia todo lugar
si tu estas en mí quién contra mi

(coro)
Cantaría sin parar por lo que hiciste en mi
danzaria siempre Dios por tu gran amor 

Arde mi corazon para poder decir
que me ha salvado borraste mi pasado
señor quiero gritar hacia todo lugar
su ti estas en mi quien contra mi

(coro)
cantaria sin parar...

Estamos cantando
somos felices
estamos danzando
pues somos libres
si te pudieramos mirar, contemplar tu sonreír
y en tus angeles danzar
porque Él esta aqui

(coro)
Cantaría sin parar por lo que hiciste en mí
danzaría siempre Dios por tu gran amor
ohh
cantaria sin parar por lo que hiciste en mi
danzaría siempre Dios por tu gran amor
uhh (bis2)





¿Podrán creerme ahora?


Por duodécima vez el hombre de treinta y dos años de edad, un mecánico de autos, hizo la misma pregunta: «¿Usted no me cree, doctor?» Y por duodécima vez recibió la misma respuesta: «Usted no tiene ningún mal del corazón, amigo.» Howard Peckham, de Dallas, Texas se quejaba de dolores cardíacos.
¡Qué interesante el caso de este hombre! No era un hipocondríaco que sentía una enfermedad imaginaria. Ni era una persona despreocupada que no le prestaba atención a ningún síntoma. Él sabía que estaba enfermo. Pero los análisis de laboratorio, las auscultaciones y las radiografías nada revelaban. Cuando murió, pusieron sobre su tumba el epitafio que él pidió: «¿Podrán creerme ahora?»
Hay muchas personas que sienten que algo tienen, o que algo les falta, o que algo no anda bien, o que algo les afecta, pero es para ellos un enigma que no pueden descifrar. Y lo peor es que no hallan a nadie que les crea, o que les ponga atención o que les preste ayuda.
Es que existen males del alma, enfermedades morales y espirituales que afectan todo el ser, y muchas veces el que sufre no sabe qué es lo que tiene ni por qué es que sufre. Síntomas como estos revelan un solo mal: el pecado.
El pecado afecta todo el ser. El alma sufre, la mente sufre, el cuerpo sufre: todo el ser sufre. Y la víctima, cuanto más infringe las leyes de Dios, más esclava del pecado se vuelve y menos control tiene de su vida.
¿Dónde está el médico? ¿Quién puede librar a la víctima del pecado? Sólo Jesucristo. He aquí sus palabras: «Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Vida es salud. Vida es entusiasmo. Vida es confianza. Vida es fe. Quien tiene a Cristo y vive sometido a su divina voluntad, tiene vida abundante.
Llevémosle nuestra intranquilidad, nuestra perturbación y nuestro dolor a Cristo. Él es el Médico divino que sanará todo nuestro ser. Cristo es la solución.

Volver a empezar


Una pequeña reflexión que habla de aquellas situaciones en las que por alguna razón caes, pero sobre todo nunca olvides que tienes el derecho a levantarte y Volver a empezar.
No importa cuántas veces caíste, si cada vez te volviste a levantar.
El éxito en la vida no consiste en la prisa de correr, sino en llegar.
No importa si perdiste una partida, acepta que ganaste en experiencia.
La carrera de la vida no se trata de rapidez, sino de resistencia.
En medio del error ten la grandeza de decir: Me equivoqué
Y si caíste estando a punto de llegar…
Ten el VALOR de Volverte a LEVANTAR y de …
VOLVER A EMPEZAR
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miércoles, 7 de marzo de 2012

Una oración de Gracias


Hoy estoy genuinamente agradecido por tantas cosas; he sido bendecido de tantas maneras.
Estoy agradecido por el maravilloso país en el que vivo y por sus muchos héroes.
Estoy agradecido por mi maravillosa familia y amistades. Ellos son mi más grande bendición.
Estoy agradecido por las criaturas que han sido puestas sobre la Tierra para todos nosotros; ellas nos enseñan tanto: amor incondicional, lealtad y comprensión.
Ruego que todos los que sufren alguna enfermedad tengan un día libre de dolor.
Estoy agradecido por todos aquellos que tienen mesas llenas de comida y a alguien con quien compartirla; y por aquellos que no tienen ni familia ni comida, Señor, te pido que los consueles.
Estoy agradecido por el tiempo que tuve con mis seres queridos que han partido para estar contigo; siempre serán amados y profundamente extrañados.
Estoy agradecido por haberme permitido tener amor y comprensión en mi corazón.
Son estas muchas bendiciones las que hacen mi humilde vida feliz y realizada.
Amén
Nunca olvidemos todas las bendiciones que rodean nuestra vida, No malgastes tu tiempo viendo lo malo solamente cuando hay tanto bueno por que agradecer.
“Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado. Levitico 7:13.
Postrándose rostro en tierra, Joab le hizo una reverencia al rey y le dio las gracias, añadiendo: Hoy sé que cuento con el favor de mi señor y rey, pues usted ha accedido a mi petición. 2 Samuel 14:23

El mendigo musical


Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.
Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín.
Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.
El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.
Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical.
Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana.
La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.
Le solicitó el violín. Y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo.
Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas.
Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron
a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.
Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto.
La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.
El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: “¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi
violín!!”. Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.
La vida nos da a todos “un violín”. Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar “ese violín” como nos plazca.
Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como
una formidable responsabilidad.
Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto.
Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.
Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: “hay se va…”, Que piensa en términos de “me vale…”, y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.
Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.
La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra.
Tú y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.
Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían.
La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín que es la vida. Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.
La verdad es que Dios nos concedió “libre albedrío”. Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella algo mediocre. Esa es tu decisión personal.
LO NEGATIVO: Negarnos a afinar bien nuestro violín de la vida. Y quejarnos de que la gente no disfrute la melodía que sacamos de él.
LO POSITIVO: Comprender que, nos guste o no, solamente prosperaremos si afinamos bien ese violín, y aprendemos a sacar de él las mejores melodías.
Colosenses 3:23
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
Colosenses 3:17
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,
dando gracias á Dios Padre por él.”

martes, 6 de marzo de 2012

El vuelo del halcón


Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a todo tipo de personas para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar.

Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.

Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de ese milagro". Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó:
- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?
                                                                                                       
Intimidado el campesino le dijo al rey:
- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.
- Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.

¿A que estás agarrado que te impide volar? ¿De qué no te puedes soltar?

Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos.
Convivimos con nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.
                                                           
Todo lo conocido, cotidiano y fácil...

Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.

Deja de aferrarte a tu propia rama y corre el riesgo de volar más alto y quizás en tu vida como en la mía, podamos descubrir que las palabras del gran apóstol Pablo hoy más que nunca están vigentes:

"Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman". (1ª Corintios 2:9)

Dios nos ha dado alas para volar alto, tan alto como las águilas y descubrir que sus pensamientos al igual que sus caminos, son mas altos que los nuestros.
Atrévete a volar...