A veces tratamos a las personas injustamente basándonos en su aspecto, pero más alla de eso hay un corazón que puede ser totalmente diferente a lo que nosotros pensamos y es allí en donde nos podemos llevar grandes sorpresas.
Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
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