miércoles, 31 de diciembre de 2014

El Valor de una promesa, cuando Dios es testigo

“¡Que el Señor sea siempre testigo del juramento que tú y yo nos hemos hecho!” 1 Samuel 20:23 (NVI)

La historia del príncipe Jonatán y el fugitivo David siempre fue de impactar. Que el príncipe heredero del reino se hiciera amigo íntimo y fiel hasta la muerte, de quien era su amenaza para quedarse en el trono, y que buscara por todos los medios, defenderlo de su propio padre, es una historia maravillosa que revela el corazón de este increíble joven.
Corazon Rojo agua marMientras el rey Saúl quería asesinar al joven David, su propio hijo era quien lo cubría, lo escondía y mentía por él. Incluso se enfrentó a su propio padre por defender a su amigo. Jonatán era un hombre ejemplar y un amigo como pocos. Un hombre de palabra y de enorme corazón.
En el momento más tenso de la situación, cuando David tiene que huir de Saúl y dejar atrás su vida, los dos amigos se encuentran por última vez, ambos lo sabían. Jonatán traía la confirmación del deseo de su padre de matar a David y le ofrece escaparse. En ese momento, hacen una preciosa promesa. El que sobreviviera al otro cuidaría de su descendencia.
Jonatán sabía que David había sido ungido para ser rey y que la costumbre de la época era que el rey nuevo asesinaba a toda la familia real del mandato anterior. Y David sabía que Jonatán era el príncipe heredero y que su padre el rey, estaba buscándolo para matarlo. Tenía muy pocas oportunidades de sobrevivir tratando de huir de quien tenía todo el poder y las armas del estado.

Cómo Vencer la Tentación

…PARA QUE SATANÁS NO SAQUE VENTAJA ALGUNA SOBRE NOSOTROS… (2 Corintios 2:11)
Aquí hay tres estrategias eficaces para ayudarte a vencer la tentación:

(1) Esperarla
A no ser que esperes la tentación, no te prepararás para ella. La tentación comienza en tu mente. Cualquier derrota, demostrada en tus acciones, fue primeramente una batalla perdida en tu voluntad. Por eso, Pablo escribió: “…para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros…” (2 Corintios 2:11).

(2) Percibirla

Pide a Dios que te ayude a discernir los avances de Satanás y protégete para el impacto. Mientras estaba orando, Lutero detectó de repente, la presencia del enemigo. La historia cuenta que tomó un tintero y lo estrelló contra la pared donde estaba el diablo. Lutero notó el avance siniestro del adversario y respondió del mejor modo que sabía. ¿Exageración? Tal vez, ¿pero tienes tú esta clase de sensibilidad espiritual?

(3) Rechazarla

Intenta jugar con el diablo y él te derrotará. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). A Satanás le gustaría que lo hicieras al revés: resistir a Dios y rendirte a él; ¡es una trampa! No te hagas el listo; recházalo. Si hoy estás luchando contra la tentación: “No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades… fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:15-16).

Fruto, más fruto, mucho fruto

podarJUAN 15: 8 En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos.”
JUAN 15: 16 Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.”
Viví durante un tiempo en las montañas de Carolina del Norte, en un lugar que era conocido como Fruitland (tierra de la fruta). El sitio tiene este nombre por ser una tierra de manzanas. Una vez fui a visitar a un miembro de mi iglesia que vivía allí, y su esposa me dijo que estaba en el huerto, podando los árboles.
Así que me fui a observar lo que estaba haciendo. Sin saber por qué lo hacía, le dije: “Va a matar ese árbol”. Se volvió para mirarme, y me dijo: “Encárguese usted de la predicación. Yo me encargo de la poda”. Después me enteré de que, para producir una buena cosecha, las ramas de los árboles tenían que ser podadas.
Es una lección que nunca he olvidado, porque también se aplica a nuestra vida espiritual. A veces, dudamos del amor de DIOS cuando los tiempos malos nos golpean y estamos doloridos. Pero lo que el Señor está haciendo, en realidad, es podarnos para que podamos dar fruto de calidad; después vuelve a podarnos para que demos más fruto, y finalmente nos poda otra vez para que demos mucho fruto. Si una rama sigue creciendo sin ser recortada, aparecerán muchos brotes pequeños que le quitarán la savia que la sustenta.
Las cosas pequeñas de la vida pueden ser como esos brotes, frustrando nuestra capacidad de fructificar.
Algunas veces permitimos que nuestra bondad dependa de cómo nos sentimos cuando nos despertamos por la mañana, y podemos dejar que se desarrolle este mal hábito; o tal vez permitimos que nuestra paz se vea empañada por nuestras circunstancias. Pero si aceptamos la poda de DIOS con la actitud correcta, la savia del Espíritu Santo desarrollará el fruto en nuestra vida. 
Gracias, Padre Celestial, por este nuevo día que me das y por las experiencias gozadas. Gracias a las bendiciones que Tú derramas sobre mí y mi familia en todo momento. Señor, te pido que me podes para que pueda dar fruto, mucho fruto y del bueno. En el nombre de Cristo, amén.

Como terminar bien el año

Son muy normales las supersticiones en los no conversos cada vez que termina y empieza un año nuevo: el color amarillo de la ropa interior, algunas monedas de cierto valor en un vaso, una vela de tal color, dar la vuelta a la manzana del barrio con una maleta, entre otras. ¿Y nosotros los creyentes, cómo logramos terminar y empezar un nuevo año en victoria?
Veámoslo a continuación:
1.      EVALUANDO EL AÑO QUE PASÓ
¿Cómo me fue? ¿Qué logré? ¿Qué me quedó por lograr? ¿Qué metas y objetivos se alcanzaron? ¿Cuáles quedaron pendientes? ¿Qué podemos mejorar? ¿Por qué no fue mejor? ¿Por qué no se consiguieron algunas cosas? ¿En qué fallé y me equivoqué? ¿Cuáles fueron los errores que cometí? ¿Qué se dejó de hacer?
Estas preguntas nos pueden ayudar a realizar una buena y seria evaluación del año que terminó y al mismo tiempo, nos dan una percepción y son una buena base para iniciar el año que nos espera; servirán como termómetro de evaluación, para saber lo bien, regular o mal que nos fue durante todo el año y nos ayudarán para no volver a cometer los mismos errores y equivocaciones del pasado, como también mejorar algunas o muchas cosas que no nos favorecieron lo suficiente, pero sobre todo para ser prudentes, sabios e inteligentes (Hechos 14: 26-28).
2.     DIBUJANDO NUEVOS PROYECTOS
Fueron muchas las cosas que Pablo ya había logrado, alcanzado, conquistado y aún así, se proyectaba hacía adelante para nuevos retos, alcances, etc. (Filipenses 3: 12-16). Cuando acababa un viaje misionero planeaba otro, realizando así, varios viajes misioneros: el primero (Hechos 13: 1-3), el segundo (Hechos 15: 36-41), el tercero (Hechos 19: 1-41). (VM)
3.     INICIANDO EL AÑO SIN RESENTIMIENTOS
Qué bueno sería que pudiéramos terminar y empezar el año sin rencores y sin resentimientos PERDONANDO y OLVIDANDO, inclusive PERDONÁNDONOS A NOSOTROS MISMOS. ¿Cuántas personas, incluso creyentes, se sienten y se creen culpables de sus infortunios y fracasos debido a sus equivocaciones y errores?, ¿cuántas personas incluso creyentes, se sienten y se creen culpables del mal que les han causado a los demás, como lo vivieron los hermanos de José Génesis 50: 15-21? También importa PERDONAR A LOS DEMÁS, a los que nos han ofendido y causado daño, como hizo José con sus hermanos (Génesis 45-11; 50: 15-21), Jacob y Esaú (Génesis 33: 1-20), Pablo y Juan Marcos (Colosenses 3: 10; 2 Timoteo 4: 11).
El ejemplo más significativo de perdón es el de nuestro Señor Jesucristo en la cruz, cuando dijo de los que lo crucificaron: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23: 34). No más martirio pudiendo uno mismo perdonarse, perdonar y pedir perdón a Dios y a los hombres (1 Juan 1: 9; 1 Samuel 25: 1-44). ¡El perdón no es una opción (cuando quiera o sienta) sino una decisión!
Además del PERDÓN, tenemos que OLVIDAR por nuestro bienestar físico y nuestra sanidad del alma, como lo hizo José (Génesis 41: 51, 52), Job (9: 27), Israel (Isaías 43: 18, 19), Pablo (2 Corintios 5: 17; Filipenses 3: 13). Hasta el mismo Dios PERDONA y OLVIDA para siempre (Isaías 43: 22-25; Jeremías 31: 34; Miqueas 7: 18). No caigamos en la ignorancia de muchos cuando dicen: “lo perdono pero no olvido”. El daño se lo están haciendo ellos mismos, y por eso no son felices y se amargan la vida al no estar dispuestos a dar el brazo a torcer PERDONANDO y OLVIDANDO. Por eso David decidió caer en manos del Dios misericordioso que caer en manos del hombre que es duro de corazón” (2 Samuel 24: 12-17; 1 Crónicas 21: 9-19.
¡El orgullo también influye mucho! ¿Cuántas personas prefieren romper con la amistad, la relación y hasta morirse resentidos, por no tomar la iniciativa de perdonar y olvidar, y todo por la maldita soberbia?

En la piel de otro

Guillermo era un tipo grande, torpe y poco atractivo.
Se vestía extrañamente con ropa que no le quedaba bien. Algunas personas pensaban que era divertido burlarse de él, y un día, en el trabajo, una de ellas vio una pequeña rotura en su camisa y le dio un tironcito. Otro obrero en la fábrica hizo lo mismo y en poco tiempo, había una exhibición de tirones.
Guillermo siguió con su trabajo y al pasar muy pegado a una banda transportadora, uno de los jirones de su camisa fue atrapado por la maquinaria. En fracciones de segundo la manga y Guillermo estaban en problemas. Las alarmas sonaron, los interruptores fueron accionados y se evitó el problema.
El capataz, sin embargo, al tanto de lo que había pasado, convocó a los hombres y relató esta historia:
En mis días mozos, trabajé en una pequeña fábrica. Allí fue donde primero conocí a Miguel Gallardo. Era grande e ingenioso, siempre haciendo chistes y travesuras.
Miguel era un líder. Con él estaba un tal Pedro Lumas. Este siempre le seguía la corriente a Miguel. Y también estaba un hombre llamado… Juan. Él era un poco más viejo que el resto de nosotros, callado, inofensivo y solitario. Siempre almorzaba solo. Siempre vistió los mismos pantalones parcheados por tres años consecutivos. Nunca se unía a los juegos del mediodía: luchas, el taco, y cosas similares.
Se le veía indiferente, siempre sentado bajo un árbol en silencio.
Juan era el blanco natural para chistes y bromas. Solía encontrar una rana viva en su tartera de comida, o a un roedor muerto en su sombrero. Pero siempre se lo tomaba con buen humor.
Un otoño, cuando había poco trabajo, Miguel tomó unos días libres para ir de caza. Pedro se le unió, por supuesto. Y nos prometieron a todos que si cazaban algo, nos traerían a cada uno una parte. Así que todos nos entusiasmamos cuando oímos que habían regresado y que Miguel había cazado un venado grande. Oímos aún más que eso.
Pedro nunca podía reservarse nada, y nos hizo saber que tenían una gran broma preparada para Juan. Miguel había cortado al bicho y había hecho un paquete para cada uno de nosotros. Y, para divertirnos, había guardado las orejas, la cola y las pezuñas para Juan; sería muy divertido cuando Juan abriese el paquete.
Miguel distribuyó los paquetes durante el almuerzo. Cada uno de nosotros recibió una buena pieza, la abrimos y se lo agradecimos. El paquete más grande lo guardó para el final. Era para Juan.

martes, 30 de diciembre de 2014

¿Por qué el Señor Nos Compara Con Las Ovejas y No Con Otro Animal?

Son muchas las veces que en la Biblia se nos compara a nosotros los seres humanos, con las ovejas. Ciertamente, este era un animal que abundaba en toda la zona habitada por el pueblo hebreo. Pero es de suponer que también habría otros animales domésticos con los cuales compararnos, como el perro y el gato, o animales de carga, como el burro, el camello, etc., y  también aves de muchas clases. Entonces … ¿por qué la insistente comparación con la oveja?
Dado que la mayoría de las personas vivimos en ciudades, el comportamiento de la oveja nos resulta prácticamente desconocido, salvo por lo que hayamos podido ver en alguna película o en la televisión. Pero es interesante adentrarse en ciertos detalles sobre este dulce animal, para ver qué nos quiere decir el Señor al compararnos una y otra vez con las ovejas y al definirse Él como el “Buen Pastor”.
La oveja es un animal frágil. Se ve tan gordita, pero al esquilarla, al quitarle la lana, queda delgadita y se le nota entonces toda su fragilidad. Es, además, un animal dependiente, no se vale por sí sola: depende totalmente de su pastor. No de cualquier pastor, sino de “su” pastor. Es tan incapaz, que con sus débiles y poco flexibles patitas, no puede ni siquiera trepar al pastor y necesita que éste la suba. No así un perro o un gato.
Si se queda enganchada en una cerca o en una zarza, no puede escapar por sí sola, necesita que el pastor la rescate. La oveja anda en rebaño, no puede andar sola. Si llegara a quedarse sola, no es capaz de defenderse: es fácil presa del lobo o de otros animales feroces. Su dependencia del pastor la hace ser obediente y atenta a la voz y a la dirección de “su” pastor. No obedece la voz de cualquier pastor, sino que atiende solo a la del suyo. El pastor las lleva a veces a pastar guiándolas con una vara alta, llamada cayado, y a veces las reúne en un espacio cercado, llamado redil o aprisco.

La Iglesia

Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Efesios 5:25.
¿Qué debemos entender por "Iglesia", a la cual el Señor amó y por la cuál se entregó? No se trata de un grupo cualquiera de cristianos, ni cualquier congregación o denominación cristiana. Bajo el nombre de Iglesia, la Biblia designa el conjunto de todos los verdaderos creyentes. Dios no ve solo al individuo cristiano, sino a la totalidad de los redimidos. En su Palabra emplea diferentes acepciones para que esa colectividad sea más entendible. Las tres acepciones más conocidas e importantes son: “el cuerpo”, “la casa” y “la esposa”.
Con respecto al cuerpo de Cristo (1 Corintios 12), el Señor Jesús es la cabeza y todos los redimidos son los diferentes miembros de su cuerpo. El asunto principal en este concepto es la unidad de los salvados. Por diferentes que seamos, todos estamos unidos a Jesús y formamos una divina unidad gracias al Espíritu Santo.

Rompiendo La Esclavitud De Las Deudas

Me crié en un hogar donde todo se adquiría a crédito. Cada semana llegaba alguien a la puerta de mi casa cobrando algo. Era una situación angustiosa el escuchar: No tengo hoy para pagar y después de esto, escuchar amenazas por parte de los acreedores.
Los años pasaron y en ese ambiente me dejé envolver, pues en mi etapa de joven, teniendo ya un trabajo, comencé a adquirir mis cosas personales a crédito. Cada fin de mes no encontraba satisfacción al recibir mi sueldo, pues al hacer las cuentas todo se iba en pagar lo que había comprado a crédito y no podía disfrutar de mi sueldo para otras cosas.
Me casé con un hombre que no lo veía de igual modo y que venía de un hogar donde no se le debía a nadie. Por supuesto, esto generó entre nosotros conflictos que nos quitaban la paz.
Un día, gracias a Dios, pude romper con esa esclavitud de la deuda. Mi esposo y yo nos sentamos e hicimos un presupuesto, organizamos nuestras entradas y salidas de efectivo.
Además, otro aspecto que ha funcionado en nuestro matrimonio ha sido el ahorro.  Aunque sea algo significativamente obvio, necesitamos comenzar a tomar el hábito de ahorrar y pensar en el futuro.
Teniendo, como tenemos, la mente de Cristo podemos ser sabios en la administración de nuestras posesiones, y poder decir NO a aquellas compras compulsivas, preguntarnos si lo que deseamos es necesario, si podemos vivir sin ello, y no caer en la trampa del consumismo haciendo mal uso de las tarjetas de crédito.
La Biblia dice: Del Señor es la tierra y Su plenitud, el mundo y los que en él habitan, entonces nada es nuestro y no tenemos por qué ser esclavos de las deudas queriendo adquirir cosas y más cosas. Recordemos que vinimos a este mundo sin nada y volveremos a la tierra de donde fuimos sacados, sin nada.
Dios  ha prometido suplir todas nuestras necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Por lo tanto, rompamos con esa esclavitud de las deudas y vivamos una vida de paz y tranquilidad sin deberle nada a nadie.

Yo nací dos veces - Reflexiones

Antes de que fueras concebido, te deseaba
Antes de que nacieras, te amaba
Antes de que tuvieras una hora desde que naciste,
hubiera muerto por ti
Este es el milagro del amor
Mamá siempre está allí cuando la necesitas. Ayuda, protege, escucha, aconseja, y alimenta física y moralmente.
Se asegura de que su familia sea amada veinticuatro horas al día. Al menos, así es como yo recuerdo a mi madre los pocos años maravillosos que tuve la suerte de estar con ella. Pero no hay palabras que describan el sacrificio que hizo por amor a mí, su joven hijo.
Yo tenía diecinueve años cuando me conducían a un campo de concentración con un grupo grande de otros judíos. Era evidente que todos estábamos destinados a morir.
De repente, mi madre ingresó en el grupo y cambió de puesto conmigo. Aunque esto sucedió hace más de sesenta años, nunca olvidaré las últimas palabras que me dirigió.
-“Ya he vivido suficiente. Debes sobrevivir porque eres muy joven”, dijo.
La gran mayoría de los niños, por no decir la totalidad, nace solo una vez. Yo nací dos veces… de la misma madre.

¡Te salvé la vida!

El primer trasplante de corazón fue tan difícil como deseado. El hombre que fue sometido a la cirugía, estaba muy enfermo. Su corazón no bombeaba la suficiente sangre a sus pulmones, lo que provocó algunas deformaciones dolorosas y visibles en su cuerpo.
Cuando acabó la cirugía y después de unos días, el hombre despertó y reaccionó.
-La operación ha sido un éxito, estoy muy orgulloso de haberle podido dar un nuevo corazón, le dijo el médico al paciente. El hombre no tenía las suficientes palabras de agradecimiento por lo que había hecho por él.
La fama de esta operación fue anunciada rápidamente en todo el mundo. Todos estaban asombrados de los avances de la medicina en esta área. Pero aunque este hecho tuvo una gran repercusión, hubo otro aún más trascendental, hecho por el médico de médicos, Cristo, que vino al mundo para morir por nosotros para que pudiéramos tener un corazón nuevo, como claramente lo podemos ver en su Palabra.
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.” Ezequiel 36:26 (RV-1960)

lunes, 29 de diciembre de 2014

Presos en libertad

Sabemos que nosotros hacemos nuestra parte de ser prudentes, y todo lo demás, lo que no podemos controlar, está en manos de Dios. 

Viendo un programa de “National Geographic Channel”, me di cuenta de la realidad de la paz que el mundo ofrece a las personas. Jesús pronunció unas palabras acerca de la paz, que confrontan la seguridad que brinda este mundo. Él dijo: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo” (Juan 14:27 RVC).  En el programa veía cómo buenas familias con una hermosa casa y muchas comodidades, sufrían una serie de delirios y psicosis apocalípticas. Padres atormentados por supuestos desastres que se avecinan en el mundo, por pestes que en “cualquier momento” estarían por desatarse, preparándose para la guerra y la hambruna, que armaban habitaciones y sótanos llenas de provisiones. Angustiados, haciendo simulacros de cómo deberían desenvolverse en el caso de que se desatara una epidemia mundial. Poniéndose gorros de protección, barboquejos, trajes especiales, desinfectantes de todo tipo y negando su casa a los supuestos infectados que podrían acercarse a su puerta. En fin, el paisaje de esa ciudad, era realmente hermoso, tal vez, la casa soñada por muchos, sin embargo, ni ese paisaje, ni su estabilidad económica, les podían brindar paz a estas familias, principalmente a los padres, que eran quienes cargaban con este delirio en sus almas.

Resonaron en mi mente estas palabras del Señor: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da”. La paz que el mundo nos ofrece es como una débil cuerda en la que pende nuestra vida, una débil cuerda que siempre está a punto de cortarse. Aquellos que confían en las cosas que brinda el mundo, difícilmente logran una paz profunda y duradera. Porque siempre que decidan asegurarse en algo, aparecerá otra amenaza que desestabilizará sus vidas.

Si temes que tu pareja te deje o se muera, debes entregarlo en las manos de Dios. Si temes a la enfermedad, a las desgracias, a la pobreza, al fracaso, al desempleo, a la soledad, al rechazo, o a lo que te puedan hacer las personas, debes entregar todo esto en las manos de Dios, y Él te guardará más de lo que puedas imaginar.

Nosotros no podemos pretender controlar las catástrofes del mundo, ni las pestes destructoras, ni los accidentes, ni tampoco ciertas cosas más pequeñas. Y aunque pongamos mucho empeño en controlarlo todo, tampoco el mundo nos puede brindar una paz totalmente efectiva. Por eso nuestra paz es estar en las manos de Dios, confiar en su presencia, en su poder infinito, en su amor incondicional, Él nos brinda una seguridad eterna.

En el amor no hay nada escrito, lo escribimos nosotros

Un viejo refrán muy claro explica "Caminante no hay camino se hace camino al andar". Pues en el amor es lo mismo, nada en el amor está escrito, nada de lo que nos sucederá mañana. Está claro que lo que nos pase será parte del camino que nosotros, poco a poco, nos forjamos en nuestro corazón día a día; nada de lo que nos vaya a suceder se sabe de antemano, pero está claro que buena parte de todo será consecuencia de lo que forjemos en nuestro caminar. 
¡Cómo olvidar todo, cómo olvidar lo que podemos llegar a amar, pero también cómo olvidar lo que podemos llegar a odiar a quien nos hace daño. De acuerdo, odiar no está inicialmente en nuestra naturaleza, pero no nos podemos engañar porque por muy buenos que seamos, siempre nos queda un pequeño lugar donde albergar ese rencor que aunque no llegue a ser odio, siempre estará presente en el camino de nuestra vida.
Yo reconozco que pasé por ese odio, pero gracias a Dios no me consumió y me ha permitido seguir siendo quien hoy soy, tal vez gracias a otro corazón bondadoso y cariñoso que me hizo comprender ese refrán que tanto suena, "no hay camino en el amor sino el que nosotros mismos hacemos día a día". 
Por eso espero que este camino que hoy encuentro en mi caminar, sea bonito y no lo olvide, pudiendo así, hacer ver a la persona que se cruzó en mi camino lo que la puedo llegar a amar. 
Por eso os digo: apreciad lo que tenéis ahora que lo tenéis, no lloréis luego una vez lo perdáis. No olvidéis que en el amor nada está escrito, todo lo escribimos día a día con la sangre de nuestro corazón.

Carta a Dios: Querido Dios, no me sueltes

“¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto. Me apresuraría a escapar del viento borrascoso, de la tempestad”.
Salmos 55:6-8
Este tremendo silencio me rodea y, bueno, en realidad, más que rodearme me duele. Me duele porque aunque sé que no es perenne, las circunstancias muchas veces, me hacen pensar que tu mirada se ha desviado de mí. Quizá porque aún no logro ver la luz al final de este túnel oscuro que estoy transitando.
Pero aún así, sé que tu mano no me ha dejado de sujetar ni un minuto. Aunque, bueno, a veces me pregunto si estás escuchando mis oraciones porque parece que no es así, pero sé que sí, que me estás escuchando atentamente. Es cuando tus ojos están más fijos en mí y tus oídos más atentos al clamor de mis súplicas. Lo sé más allá de mis sentidos y de lo que percibo o veo, porque sé que eres fiel y que me amas profundamente.
Sé que a pesar de que muchas veces no logro ni siquiera poder definirme o hablar, porque es tanto el dolor que siento que solo me causa silencio y agotamiento, Tú interpretas cada cosa que te dice mi corazón casi moribundo. Entonces le infundes vida y vuelve a latir, a sobreponerse, a luchar y enfrentarse a los retos que se le presentan.

Poder, amor y disciplina

Segunda de Timoteo 1:7 nos dice que la timidez, que es parecido al miedo, no es de Dios, y que Dios nos da poder, amor, una tranquila y equilibrada mente, disciplina y autocontrol.
El miedo nunca dejará de venir contra nosotros. Debemos aprender a hacer lo que Dios nos dice que hagamos, sintamos miedo o no. Debemos "hacerlo asustados" si es necesario, pero en eso consiste el valor; en sentir miedo ¡y hacer de todos modos lo que se debe hacer!
Yo pensaba que mientras sintiera miedo sería un cobarde, pero he aprendido algo diferente. Cuando Dios le dice a Josué repetidamente que no temiera (Josué 1:9; 10:8), le hacía saber que el miedo iba a atacarlo, pero que debía caminar en obediencia a lo que Dios le dijo.
No somos cobardes porque sintamos miedo. Somos cobardes solo si dejamos que el miedo gobierne nuestras decisiones.
El miedo es un sentimiento que provoca síntomas físicos y emocionales. Cuando el miedo nos ataca, podemos sentirnos trémulos y débiles o encontrarnos sudando. Puede darnos cada vez que nos reunamos para hablar o nos pongamos en marcha, y no quiere decir que seamos cobardes. La Palabra de Dios dice, muchas veces, "no temas". La manera de conquistar el miedo es seguir adelante a través de él y llegar al otro lado, al lado de la libertad que es el lado del poder.

Gracia a Vosotros

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.” (Filipenses 1:2)
Las mismas circunstancias que subyugan a los demás no te subyugarán a ti, si eres “agraciado” para saber dominarlas. ¿Cómo le fue posible a Pablo mantener el gozo al sufrir palizas, engaños, naufragios y encarcelamiento? Fue porque Dios le dijo: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9b). La gracia te capacitará para pastorear una iglesia difícil, o cuidar de una apreciada persona mayor que requiere mucho tiempo y paciencia, orar y nunca dejar de tener esperanza en un hijo/a pródigo/a, o mantener tu fe firme frente a problemas abrumadores.

¿Cuándo llega la gracia?
gracia a vosotros Biblia1¡Cuando más la necesitas! “...hallarás gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16b). Dios no te dará hoy la gracia para el día de mañana. Pero igual que con el maná en el desierto, cuando te despiertas cada mañana, allí estará: la gracia que corresponde a cada necesidad. Uno de los mayores errores que puedes cometer es envidiar a los demás o intentar ser como ellos, porque puede que tengas los mismos talentos pero si no estás “agraciado”, no tendrás éxito. En realidad, recibir lo que tienen ellos te podría "arruinar” en vez de servirte de bendición.

¿Cómo llega la gracia?
“Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros…” (Hechos 20:32). Allí está; entre las páginas de la Palabra de Dios hallarás la solución o la gracia para manejar la situación, aprender y salir fortalecido. Así que la palabra para vosotros hoy es: “Gracia… a vosotros…” (Filipenses 1:2).

domingo, 28 de diciembre de 2014

¿Lo dejarías todo?

“Por eso, piénsenlo bien. Si quieren ser mis discípulos, tendrán que abandonar todo lo que tienen.” Lucas 14:33 (TLA)
Mientras Jesús iba de camino, un hombre llegó corriendo, se arrodilló delante de él y le preguntó: -Maestro bueno, dime, ¿qué debo hacer para tener vida eterna?
Jesús le contestó: -¿Por qué dices que soy bueno? Solo Dios es bueno. Tú conoces bien los mandamientos: No mates, no seas infiel en tu matrimonio, no robes, no mientas para hacerle daño a otra persona, no hagas trampas, obedece y cuida a tu padre y a tu madre.
El hombre le dijo: -Maestro, todos esos mandamientos los he obedecido desde que era niño.
Jesús lo miró con amor y le dijo: -Sólo te falta hacer una cosa. Ve y vende todo lo que tienes, y reparte ese dinero entre los pobres. Así, Dios te dará un gran premio en el cielo. Después de eso, ven y conviértete en uno de mis seguidores.
Al oír esto, el hombre se puso muy triste y se fue desanimado, porque tenía muchas posesiones.
Jesús miró a su alrededor y dijo a sus discípulos: -Les aseguro que quien haya dejado algo por seguirme y por anunciar las buenas noticias, recibirá su premio. Si dejó a sus hermanos o hermanas, a su padre o a su madre, a sus hijos, su casa o algún terreno, recibirá en esta vida cien veces más casas, terrenos y familiares, aunque también será maltratado por sus enemigos. Y cuando muera, vivirá con Dios para siempre.
“Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida. Si ustedes no están dispuestos a morir en una cruz, y a hacer lo que yo les diga, no pueden ser mis discípulos”. Lucas 14:26-27 (TLA)

Dios de pactos

Existe una canción de un adorador muy conocido que se llama “Dios de Pactos”. La canción-alabanza dice: “Dios de Pactos que guardas tus promesas, que cumples tus Palabras, que guías mi destino”. Así es Dios para nosotros. Él no se arrepiente de lo que promete y lo que promete lo cumplirá.
La Palabra de Dios dice en Números 23:19-20 “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho Él, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá? He aquí, he recibido orden de bendecir; Él dio bendición, y no podré revocarla”. También dice en Salmos 89:34 “No quebrantaré mi pacto, ni cambiaré la Palabra de mis labios”.
RECUERDA, DIOS QUIERE BENDECIR TU VIDA. ÉL ES NUESTRO PADRE Y QUIERE QUE NOSOTROS SEAMOS SUS HIJOS. LA FORMA PARA QUE ESA RELACIÓN SEA UNA REALIDAD ES ACEPTANDO A CRISTO JESÚS COMO SEÑOR, REY Y SALVADOR DE NUESTRAS VIDAS. ¿YA LO TIENES EN TU VIDA?

Amor y Misericordia de Dios

Que Dios padre bendiga todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo, y te guarde irreprensible hasta la venida de nuestro Señor y Salvador Jesús. Mi amado hermano y amigo, que Dios padre todo poderoso bendiga toda tu vida, familia, hogar, te dé paz, ponga dentro de ti mucho amor, y que el amor y la misericordia de Dios alcance tu corazón y la de todos tus familiares
Hoy día estamos viviendo días difíciles, días en que los hombres ya no se acuerdan de Dios. Hay quienes que, como en los tiempos de David, dicen que no hay Dios en los cielos, y hacen mucha maldad condenando más y más su vida a una muerte eterna; hay muchos, dentro de la misma iglesia, que dicen adorar a Dios, pero no hay en ellos temor de Dios y siguen viviendo una vida que no Le agrada, dando así un mal testimonio, avergonzando el nombre de Dios y de su hijo amado Jesús, y por ende, avergonzándose ellos mismos.
el verdadero amorColosenses 2:8 Tengan cuidadoNo presten atención a los que quieren engañarlos con ideas y razonamientos que parecen contener sabiduríapero que solo son enseñanzas humanasEsa gente obedece a los espíritus poderosos de este mundoy no a Cristo. De estos debemos tener cuidado porque quieren, según ellos, innovar la iglesia de Jesucristo con enseñanzas del mundo. Cuidado, escribió el hermano Pablo al que, muy posiblemente, Dios le reveló más de una advertencia, a él le reveló el principio de la apostasía de la iglesia; tengamos cuidado de estos que hacen más caso a las cosas del mundo que a las de Dios; en muchos lugares ya no hay danza espiritual ni cánticos consagrados a Dios, más parece un show barato; sin ofender a los que danzan y cantan de verdad para agradar y honrar el santo nombre de Dios. Así como hacía David el rey, Jesús mismo dijo a sus apóstoles: cuídense de la levadura de estos, y no se refería a los sacerdotes instituidos por Dios, sino a los que se ponen por interés propio, Al profeta Zacarías, Dios le muestra al sacerdote Josué, sumo sacerdote que vivía en pecado (Zacarías 3).
Apocalipsis 3:15-16 Estoy enterado de todo lo que hacesy sé que no me obedeces del todosino sólo un poco. ¡Sería mejor que me obedecieras completamenteo que de plano no me obedecierasPero como sólo me obedeces un pocote rechazaré por completo. Nadie puede engañar Dios; Él ve el corazón de cada uno de nosotros, Él sabe perfectamente nuestra condición y nuestra vida por completo, nada se le escapa, por eso debemos ponernos a cuentas con Dios y desechar toda doctrina del mundo, para no ser rechazados eternamente por Dios; sin esperanza, porque muchos dicen que Dios es amor y es cierto, pero también Él es fuego consumidor. Despojémonos de todo pecado.
1ª Juan 4:16 Sabemos y creemos que Dios nos amaporque Dios es amorCualquiera que ama a sus hermanos está íntimamente unido a Dios. Realmente Dios es amor, y además, Dios no es injusto, no es perverso, no hace maldad, por lo que debemos cambiar y ser diferentes, dejar todas esas cosas que a Él le desagradan; para agradar a Dios y que su amor y misericordia se manifieste en nuestra vida y en todo lugar a donde vayamos, que su presencia siempre more en nosotros, y aprendamos a amar a nuestro prójimo como Dios ama a su iglesia.
Deuteronomio 4:24 pues Dios es muy celoso y en castigopodría destruirlos con fuego. No digamos la verdad a medias, porque toda el alma que pecare morirá. Realmente Dios es amor pero también es fuego consumidor, es grande en misericordia y lento para la ira, pero no provoquemos al Dios vivo para que no nos consuma, cambiemos nuestra forma de vida por completo, el cómo hablamos, como actuamos y cómo tratamos a los demás, comportémonos como hijos de Dios honrando al padre siempre.
Pero Dios Padre dice claramente: toma tu lugar, define tu reino y tu señorío porque solo hay dos reinos, el reino de Dios y el de Satanás, solo hay dos caminos: el de salvación y vida eterna, y el de condenación y muerte eterna, solo hay dos señoríos el de Dios, Jehová de los ejércitos, el único y verdadero Dios, creador del cielo, la tierra y todo lo que en ella hay, y el de Satanás. O eres de Cristo o de Satanás, así lo dijo Jesús a los fariseos: vosotros sois de vuestro padre el diablo, pero gracias a Dios, tenemos padre en el cielo, nuestro amado Dios, Dios todo poderoso. Porque Jesús, con su muerte en la cruz del calvario, nos acercó a Dios y nos hizo herederos, juntamente con Él, de su reino celestial, porque el Espíritu de Dios nos da vida en Cristo Jesús, ¡gracias a su amor y misericordia!

Navidad es salvación

“Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés” (Gálatas 4:4)
Hablar de Navidad es hablar de salvación. Si hiciéramos una encuesta entre las personas que no conocen a Dios, preguntándoles qué es la salvación y de qué necesitan ser salvados, las respuestas podrían ser como estas:
Necesito ser libre de las deudas que tengo.
De trabajar tantas horas y ganar poco dinero.
Libre de la inseguridad en el lugar donde vivo.
De mi pasado, que me tiene atado.
De mis enemigos.
Pero la salvación es mucho más. No sólo somos salvados de algo malo, sino que somos salvados para algo bueno. Dios tiene un propósito extraordinario y un plan para bendecir tu vida. La salvación también significa que recibes la libertad y el poder para cumplir el propósito de tu vida.
El anuncio de la salvación para todo aquel que quiera aceptarlo, es la segunda declaración en el mensaje de buenas noticias que el ángel les da a los pastores de Belén en la primera Navidad: Hoy les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor (Lucas 2:11 NVI).
Este Salvador es para ti. Él vino por tu bien. 
Jesús es un Salvador personal. ¿Qué significa esto? Es probable que no hayas pensado mucho en tu necesidad de un Salvador o de qué necesitas ser salvado. Cuando la gente piensa en la salvación espiritual, con frecuencia tiene un concepto muy estrecho: piensan que la salvación solo consiste en salvarse del infierno. Sin embargo, cuando Dios envió a Jesús para que fuera nuestro Salvador, tenía en mente mucho más que eso. El regalo de la verdadera salvación de Dios además de eso, es la libertad, el propósito y la vida en tres dimensiones. Incluye tu pasado, tu presente y tu futuro.
Jesús te salva de algo.
Jesús te salva para algo.
Jesús te salva por algo.
Jesús vino a salvarte del pecado y de ti mismo. ¿Sabes que tú eres la causa de la mayoría de tus problemas? Incluso cuando otras personas te causan problemas, tu respuesta natural con frecuencia los empeora. Si fueras sincero contigo mismo, reconocerías que tienes hábitos que no puedes romper, pensamientos que no deseas tener, emociones que no te gustan, e inseguridades y temores que no puedes ocultar; sin mencionar los remordimientos y los resentimientos que te tienen atrapado, además de todas aquellas cosas que nunca desearías haber dicho.
Pero para que se produzca un cambio, éste debe comenzar en tu corazón.

Con necesidad de Dios

“Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija”.
San Marcos 7: 28-29
mujer-necesidad-de-diosCon necesidad urgente de una intervención divina, se acercó esta mujer a Jesús. Era preciso e importante para ella, conseguir que Jesús la escuchara y la ayudara en ese momento tan difícil que estaba atravesando. Su hija estaba siendo atormentada por demonios. Aparte de Jesús, nadie podía hacer nada, por eso ella tomó la decisión de allegarse ante el único que tenía la potestad de hacer el milagro que tanto necesitaba para su hija.
Todo el panorama le era adverso. La agonía y el infierno que ella hubo de vivir, no tenían comparación. Requería de la gracia de un hombre al que no conocía. Necesitaba el favor del que había escuchado por doquier que hacía grandes milagros. Sucede que cuando una mujer, en su situación, se decide a hacer algo, no descansa hasta lograrlo. ¡Cuánto haría una madre amorosa y desesperada, al ver a su hija siendo atormentada y poseída por huestes malignas! Así que emprendió su viaje revestida de una armadura invisible, pero poderosa: SU FE. Sabía que no podía llegar a su casa nuevamente, sin recibir la liberación de su hija.
Esta mujer estaba dispuesta a entregarlo todo, a insistir y si era necesario, se humillaría. Ninguna palabra lograría que se rindiera. Así que, fue donde el Maestro y se atrevió a pedirle la liberación del tormento que estaba atravesando su hija. ¿Puedes imaginarte su sorpresa cuando recibe la respuesta del Maestro? ¿Cuántas cosas pasarían por su mente en aquel momento en que se encontraba frente a Él? Pero ella no iba a perder su oportunidad, lo tenía que seguir intentando. Dios estaba probando su fe, quería ver de qué sería capaz, a qué estaba dispuesta por recibir el milagro para su hija. Si era capaz de dejar su orgullo o sus conceptos a un lado para poder recibir el toque divino de Él. Y es tan sabia la respuesta que está mujer le da,... pero no solo contestó sabiamente, sino que supo tocar la fibra del corazón de Jesús. El mismo Jesús, tuvo que testificar de la fe tan grande que tuvo esta mujer. 
Ella, que provenía de tierra extranjera, que nada sabía de tener una relación con el Padre, demostraba al mundo que Dios podía allegarse y atender la necesidad de aquellos que, con corazón humilde, se acercan a Él reconociendo que es el único que puede solucionar sus problemas.

sábado, 27 de diciembre de 2014

El Cristiano y su Fe

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11.6).
El hombre viene al Señor Jesús a causa de la fe que se opera en él. ¿Pero qué es la fe? La palabra la define así: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11.1).
La Biblia nos habla de diversas clases de fe que existen en el hombre. “Hombres de poca fe”, dijo Jesús en Mateo 16.8, y también alabó la fe de un gentil diciendo: “Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe” (Lucas 7.9); y a la mujer cananea le dijo: “Oh mujer, grande es tu fe…” (Mateo 15.28).
En cierta ocasión, los discípulos le dijeron: Auméntanos la fe” y Jesús les respondió: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza…” (Lucas 17.5,6). Esta petición debemos seguir haciéndola, no importa cuánta fe se tenga.
¿En qué o en quién tenemos fe?, ¿cómo se obtiene?, ¿cómo se manifiesta la fe del cristiano? 
El cristiano tiene fe en Jesús de Nazaret, que es el Hijo de Dios (Mateo 16.16) y también nuestro Salvador. Él es el Señor de los creyentes, y por la fe en Él se tiene también, fe en su palabra. En ella vemos todas las promesas y bendiciones a sus seguidores y fieles creyentes. Si somos bautizados...; si tenemos el perdón de los pecados; si somos salvos; venimos a formar parte de su cuerpo que es su iglesia; si le recibimos, si creemos en Él nos convertimos en hijos de Dios (Juan 1.12) y por lo tanto, somos coherederos con Cristo (Romanos 8.17); y si somos fieles obtendremos la vida eterna.
¿Cómo se obtiene la fe? Romanos 10.17 dice que la fe se obtiene oyendo la palabra de Dios. Cristo nos insta a escucharla, a escudriñar y sobre todo a obedecer (Apocalipsis 1.3). Hay hermanos que saben poco de leer, pero sí pueden escuchar. Gracias a Dios que tenemos hermanos ministros del evangelio que nos predican, exhortan y nos dan el estudio de la Biblia. A través del estudio, la fe se incrementa, se fortalece. Un buen síntoma de la fe es nuestra asistencia regular a las reuniones de la iglesia. Cuando vamos poco a las reuniones, la fe es escasa. Cuando estudiamos poco su Palabra, nuestra fe está en crisis.
¿Cómo se manifiesta la fe del cristiano? En las obras. Santiago 2.19,20 dice: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?”
¿Cuáles son las obras que el Señor requiere del cristiano? Son obras de fe. Es la obediencia a su voluntad por la que somos salvos (Hebreos 5.9). De nada sirve que un “cristiano” pregone a los cuatro vientos, que tiene mucha fe si no tiene obras que lo respalden. Lo que sucede es que su fe es escasa, y como no se ve, pues la pregona con sus labios. Estos que no tienen obras viven a base de excusas y pretextos para no obedecer.

Una lección inolvidable

Cómo líder, sus lecciones más dramáticas y efectivas pueden ser dadas sin el uso de palabras.
Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.  Ciertamente les aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió.  Juan 13:15-16
Imagine que Jesús hubiera enseñado ciertos principios, por ejemplo del servicio, de la misma manera que nosotros lo hacemos. Primeramente, hubiera anunciado con bastante antelación la fecha de un "seminario sobre servicio", para que los discípulos fueran acordando la fecha e, incluso, invitando a algunos otros interesados. En privado, Cristo dedicaría largas horas a estudiar los textos bíblicos acerca del tema del servicio, reflexionando cuidadosamente, en sus argumentos a favor de los diferentes aspectos del tema.
En la fecha establecida, los hubiera reunido y habría compartido con ellos, los resultados de sus estudios, presentando extensas evidencias acerca de la importancia del servicio. No hubiera terminado su lección, sin una seria exhortación a que los discípulos buscaran practicar lo que habían escuchado en "clase".

Una lección inolvidableEl entendimiento de cada discípulo no se debió evadir de lo que el Señor había querido enseñar.
Es evidente la enorme distancia que separa a nuestros esfuerzos por capacitar a los santos, de la manera que Cristo usó para enseñar y formar a sus discípulos. Pero apunte su estrategia. No anunció nada. No preparó a los discípulos con un discurso. No les dio ninguna explicación acerca de lo que iba a hacer. En el momento menos esperado, cuando estaban todos relajados y disfrutando de la cena, se levantó y comenzó los preparativos para lavarles los pies.
¿Se imagina las miradas entre los discípulos? ¿Qué se proponía hacer ahora este Maestro tan poco tradicional? 

Habiendo terminado los preparativos, comenzó a lavarles los pies. Todavía sus labios no les daban ninguna explicación. Los discípulos lo observaban con una mezcla de vergüenza y curiosidad. Cuando a Pedro, el portavoz del grupo, le llegó el turno, se atrevió a cuestionar las acciones de Jesús. En este momento es cuando el Maestro les da una explicación, pero es simple y no aclara absolutamente nada.

Padre e Hijo

Mi hijo nació hace pocos días. Llegó a este mundo de una manera normal… pero yo tenía que viajar, tenía muchos compromisos.
Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, y comenzó a hablar cuando yo no estaba.
¡Cómo crece mi hijo de rápido! ¡Cómo pasa el tiempo!
A medida que crecía, me decía: ¡Papá algún día yo seré como tú!
– ¿Cuándo regresas a casa papá?
– No lo sé, pero cuando regrese jugaremos juntos, ya lo verás.
Mi hijo cumplió diez años hace pocos días y me dijo:
– ¡Gracias por la pelota papá! ¿Quieres jugar conmigo?
– Hoy no hijo, tengo mucho que hacer. Está bien papá, otro día será, y se fue sonriendo, mascullando en sus labios las palabras "yo quiero ser como tú".
Mi hijo regresó de la universidad el otro día, todo un hombre. Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco.
– Hoy no papá, tengo compromisos, por favor, préstame el coche para visitar algunos amigos.
Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar; hoy lo llamé:
– ¡Hola hijo, quiero verte!
– Me encantaría padre, pero es que no tengo tiempo, ya sabes, mi trabajo, los niños,... pero gracias por llamar, fue increíble oír tu voz.
Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo era como fui yo.

Solo obedeciendo

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” Deuteronomio 28:1
En una escuela, la maestra de sexto curso propuso a sus alumnos premiarles si presentaban todas sus tareas. Casi todos estuvieron de acuerdo, a excepción de uno de los niños, a quien no le interesó el premio.
Cada día la maestra revisaba los cuadernos de sus alumnos. Se ponía muy contenta al ver que la mayoría de los niños estaba cumpliendo con lo acordado y se esforzaban mucho para entregarlas a tiempo. En cambio, el niño desinteresado no presentaba sus tareas, pero ella no se cansaba de animarlo para que las terminara.
Casi al final del curso, se reunió con los pequeños para felicitarlos y les dio sus respectivos premios. Carlitos, al ver que era una rica golosina también quiso recibir la suya, pero la maestra fue tajante en su postura y le entregó una hoja, para que él resolviera un cuestionario que le ayudaría a ponerse al mismo nivel de aprendizaje que los demás. Al terminarlo, él también recibió su golosina como el resto de los niños.
¿Quién no quiere recibir una bendición? Todos queremos recibirla en nuestra vida, pero ¿qué estamos haciendo para obtenerla?
Deuteronomio 28 se titula “Bendiciones de la obediencia”, y en este versículo descrito, podemos encontrar todo lo que necesitamos para no tener preocupaciones, pero empieza diciendo: “Si obedeces al Señor tu Dios en todo y cumples cuidadosamente sus mandatos…”
La maestra de Carlitos, cumplió con la promesa que les hizo a quienes la obedecieron y así, pudieron disfrutar su caramelo; igualmente, nosotros podemos disfrutar de los beneficios de la obediencia. Solo necesitamos conocer, aprender y saber las instrucciones de Dios.